25 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Jaime González se despide de ABC denunciando la "purga más infame" nunca vista

El periodista pone fin a una trayectoria de 31 años en el diario de Vocento en una columna en la que no deja títere con cabeza y denuncia el miserable ataque a la libertad de expresión.

Después de 31 años trabajando en ABC, este jueves Jaime González aprovechaba su columna en el diario para despedirse de sus fieles lectores y lo hacía echando mano de la música, "el territorio donde nada nos hace daño", según Andrés Calamaro.

Y González, con dolor, ponía como excepción Baleares "cuyo Gobierno se ha cargado de un plumazo el único lenguaje que tenemos los seres humanos para comunicarnos universalmente. Que el conocimiento del catalán sea obligatorio a partir de ahora para quien aspire a formar parte de la Orquesta Sinfónica supone un miserable y despiadado ataque a la libertad de expresión". 

El periodista pone un ejemplo concreto: "el violonchelo de la rusa Ella Carberry" al que cortarán las cuerdas por la sencilla razón de que su dueña no sabe catalán. A su juicio, "segarle las alas a la música es como matar a un ruiseñor. Van a asesinar a un violonchelo y los dedos de Ella Carberry tendrán que exiliarse a otra parte. No cabe mayor exhibición de sectarismo ni purga más infame que la que está promoviendo en Baleares el Gobierno de la socialista Francina Armengol bajo el auspicio de una legión de fanáticos nacionalistas de ultraizquierda. Ni la música se salva".

A los talibanes del catalanismo, González les saca los colores con un par de preguntas: "¿Qué diría Pau Casals? ¿Cómo se sentiría ese catalán universal al comprobar que han matado un violonchelo? "La música trasciende las fronteras de la lengua, de la política", dijo un día. Y dijo más: "La música, este maravilloso lenguaje universal, debería ser fuente de comunicación entre todos los hombres". Pau Casals se moriría de pena y de vergüenza al comprobar cómo, bajo la excusa de defender el catalán, al violonchelo de Ella Carberry le han reventado la caja de resonancia. El sectarismo ha matado a una música rusa por no saber expresarse de otro modo mejor que acariciando las cuerdas".

Y con esta pena en la pluma, González enlaza con su propia despedida: "En señal de duelo, este pianista frustrado abandona el escenario. Me voy con mi música a otra parte. Treinta y un años de servicio (y quince días) me han servido para poder despedirme de ustedes como siempre soñé: rociando de palabras esta última columna en ABC que guardaré como prueba de vida y de fe. Me marcho. Comprenderán ustedes que en días como este daría lo que fuera por saber tocar el violonchelo".

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