10 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El feo desprecio a los Reyes Felipe y Letizia pone a Sánchez contra las cuerdas

El clima en Cataluña ha llegado a tal punto de tensión y enfrentamiento que hasta la alcaldesa de Barcelona ha salido escaldada de un presunto comentario jososo. La cosa no está para bromas.

Parece que al Ejecutivo socialista se le está yendo de las manos el asunto de los lazos amarillos, mientras su socio de gobierno Quim Torra amenaza con aplicar la ley mordaza a los que los retiren y aplicarles multas de hasta 30.000 euros.

La cosa está llegando a unos extremos que el presidente nacional del PP, Pablo Casado, ha decidido salir a la palestra para exigir a Pedro Sánchez que actúe ante campañas como la que ha aparecido en el centro de Barcelona en la que se dice textualmente "si vivimos, vivimos para pisar las cabezas de los Reyes" debajo del dibujo de una soga amarilla que simula un lazo amarillo al revés. De esta manera, subrayó que no se podría entender en otro país democrático del mundo que existiera una valla publicitaria igual.

"Eso no está pasando en Venezuela o Corea del Norte, está pasando en una autonomía de España. Que el Gobierno haga algo, que defienda a España, y si no, nosotros garantizaremos defenderla presionando, como creo que es nuestra responsabilidad, para que se cumpla la Ley", destacó.

Sobre este asunto, Casado calificó de "vergüenza" que el Gobierno de la Generalitat esté situado en la ilegalidad y "encima pretenda dar instrucciones a los Mossos para que multen a aquellas personas que lo quieran es recuperar la concordia, también en el paisaje urbano".

"Cuando hay un lazo amarillo colgado en una institución pública, lo que se está diciendo es que esa institución insulta a la democracia española", añadió el dirigente popular quien criticó que Sánchez dejara entrar a Torra en la Moncloa luciendo un lazo amarillo porque "lo que está diciendo ese lazo es que España no es una democracia y en España hay presos políticos".

En este punto, el presidente del PP se preguntó qué está haciendo Sánchez ante estas provocaciones, porque, en su opinión, no es entendible ni siquiera por sus presidentes territoriales ni por su electorado: "Tiene que poner orden en la situación territorial en Cataluña y, si no es capaz, que deje paso a un partido que ya lo hizo cuando hizo falta".

La situación de tensión por los lazos amarillos es de tal calibre en los últimos días que hasta la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha salido escaldada. De hecho, concejales de grupos de la oposición en el Ayuntamiento la han criticado este jueves por su "broma".

Colau ironizó en un apunte en Twitter: "He hecho creer que estaba de vacaciones con la familia, pero en realidad por las noches me dedico a apagar pebeteros, alterar marquesinas, colgar lazos amarillos para después descolgarlos y volverlos a colgar, y cuando llego a casa me tomo un vaso de ratafía y hago una risa maligna".

La candidata del PDeCAT a las municipales en Barcelona, Neus Munté, señaló que la ciudad no está para bromas: "Nadie discute el derecho de hacer vacaciones, pero existe el deber de decir y hacer algo cuando las circunstancias lo requieren".

La líder de Cs en el Ayuntamiento, Carina Mejías, avisó de que quien es alcaldesa lo es las 24 horas y "no puede dejar el cargo por un tiempo para hacer declaraciones jocosas". 

Carmen Andrés (PSC) aseguró que el apunte de Colau es impropio de una alcaldesa, y que banaliza y desprecia críticas de los ciudadanos, "en una actitud más de rabieta infantil que de máxima responsable de la ciudad".

El líder municipal del PP, Alberto Fernández, fue aún más rotundo: "Barcelona no admite bromas de Ada Colau, y más cuando ha estado ausente en vacaciones pese a la grave crisis de delincuencia e incivismo".

 
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