23 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Dos pesos pesados del PSOE se hartan y desvelan el inquietante plan de Sánchez

Pedro Sánchez, la pasada semana

Pedro Sánchez, la pasada semana

Aunque el presidente ha defendido tímidamente a Felipe, la vieja guardia denuncia abiertamente la inquietante hoja de ruta de un partido que "ya no es el mismo que era".

Dos pesos pesados del PSOE clásico, ése fulminado por Zapatero primero y rematado por Pedro Sánchez después, han alzado la voz en defensa de Felipe González y, de algún modo, de las esencias de su partido, al que la práctica totalidad de la vieja guardia considera "irreconocible".

Se trata de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, expresidente de Extremadura y mentor de Guillermo Fernández Vara; y de Francisco Vázquez, mítico alcalde de La Coruña y embajador de España ante la Santa Sede.

De cómo está los medios de comunicación progresistas da cuenta que ambos han tenido que recurrir a ABC y a Trece, de una línea editorial conservadora, para mostrar sus profundas discrepancias con Sánchez en la estrategia de pactos, la deriva política y el desprecio a su propia memoria reciente, encarnada por Felipe González.

Sí, Pedro Sánchez le ha defendido por primera vez en la sesión de control de este miércoles en el Congreso, reivindicando su legado en la "modernización de España" tras el enésimo ataque de Gabriel Rufián al expresidente. Y sí, el PSOE votó el martes con PP y VOX en contra de crear una Comisión de Investigación, pedida nada menos por Bildu, para masacrar al político sevillano por las andanzas de los GAL.

 

Pero lo ha hecho tras permitir que, durante diez días, se denigre en el propio Parlamento su figura y su herencia, con una escena que lo resume todo: la semana pasada Carmen Calvo no hizo ninguna réplica a los feroces ataques de la formación heredera de Batasuna hacia González; tuvo que ser Pablo Casado quien saliera en defensa de su figura.

Y eso explica el contundente alegato de Vázquez, proscrito por Ferraz en la actualidad, en El Cascabel de Antonio Jiménez, en el que relacionó la persecución a González, o a la Corona, con un plan de mayor envergadura y más inquietante:

"Hay una deriva para minar el honor y el valor de la Transición, para cambiar el sistema, la forma de Gobierno y la propia Constitución, con el fin de agradar a los socios nacionalistas. Y lo de Felipe González es eso. La gente tiene que entender de una vez que este PSOE ya nada tiene que vero con el PSOE de siempre", protestó airado.

En una línea similar Ibarra lanza un mensaje parecido, centrado más en su viejo compañero y en el Rey Felipe VI: "Los ataques al anterior Rey no son más que el intento de deslegitimar la Monarquía, obviando que el juicio que hay que hacer ahora es sobre quien ocupa la institución monárquica y no sobre quienes la ocuparon".

O esto: "Simultáneamente, se pretende derribar el honor de quien más y mejor representa en estos momentos al régimen del 78, el expresidente Felipe González; el resto de protagonistas o desgraciadamente han fallecido o se han retirado de la vida política o han desprestigiado sus trayectorias con conductas indeseables (caso de Jordi Pujol)".

Al menos otros tres dirigentes de alto rango del antiguo PSOE, consultados por ESdiario, coinciden en el diagnóstico de Ibarra o Vázquez. Y aguardan su momento para, de la manera que sea factible, intentar reorientar al partido. Una tarea casi imposible a la que, sin embargo, no renuncian.

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