17 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El otoño de terror que se avecina en España mientras Sánchez juega con Iglesias

La incapacidad del líder del PSOE está abocando, salvo sorpresa de última hora, a la más dañina interinidad en La Moncloa cuando llega la triple "tormenta perfecta".

Lo dijo el pasado 15 de febrero, cuando tumbados sus primeros presupuestos como presidente del Gobierno, convocó elecciones anticipadas para el 28-A. Y lo repitió este mismo miércoles, con un tono bien enfático, en la Universidad Menéndez y Pelayo de Santander.

"España necesita cuanto antes un Gobierno que dé estabilidad y cohesión territorial", recalcó Pedro Sánchez ante los asistentes a su intervención en los prestigiosos cursos que se celebran anualmente en la capital cántabra. Tanto énfasis provocó, que algunos de los asistentes se removieron en sus asientos entre sorprendidos y estupefactos.

"¿Y si hay tanta prisa, por qué esa parsimonia demostrada en agosto por el candidato y presidente en funciones?", se venía a preguntar un auditorio repleto de periodistas, empresarios y dirigentes políticos. 

Pero, pese a las contradicciones entre lo que dijo y lo que ha hecho, el líder del PSOE solemnizó una gran verdad. España se la juega entre el otoño y el invierno, con tres gigantescos -y aterradores- desafíos, que no va a poder afrontar con plenas garantías ni un país inmerso en la enésima campaña electoral, ni un Gobierno limitado en sus capacidades por su condición de ... en funciones.

 

 

Pedro Sánchez, este viernes, de celebración con la nueva presidenta socialista de la Rioja -gracias a Podemos-, Concha Andreu.

 

Si nadie lo impide, es decir si Pablo Iglesias no se rinde, los españoles serán llamados a votar de nuevo el 10 de noviembre, justo enmedio de la tormenta perfecta. Con tres epicentros que dan pánico: un Brexit caótico, fuera de control y terriblemente amenazador, en primer lugar.

Una recesión a la vista que ya está movilizando a los hombres de negro de Bruselas y que amenaza con un nuevo tijeretazo europeo al gasto público. Y España, que ha vuelto a las andadas del derroche, se maneja con los presupuestos prorrogados de Rajoy. Y si hay elecciones, con ellos seguirá varios meses.

Y para completar este desafío ingente en lo económico, planea todo un órdago político: la sentencia del procés que el Tribunal Supremo planea desvelar en octubre. Y con una amenaza de Quim Torra sobre la mesa de una nueva declaración de independencia.

Y así llega España al último trimestre del año. Con un amenazador Brexit que, por cierto, pilla a España con un ministro de Exteriores a 'tiempo parcial'. Josep Borrell tiene un pie en Madrid y otro en su nuevo cargo de responsable de Exteriores de la Unión Europea.

Con un presupuestos caducos e inservibles y con un avíspero: o un gobierno "progresista" con Podemos que dispare el gasto público, o un vacío de poder hasta bien entrado 2020.

Y con una Cataluña a punto de arder, con el Congreso y el Senado en una obligada interinidad y con Sánchez dependiendo de Rufián y del PNV. Lo dicho, en el peor momento, y ante la llegada de la tormenta perfecta.

 

 

 

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