23 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Ayuso prepara un plan drástico para Madrid sin el apoyo de Ciudadanos

Ayuso y Aguado durante el debate sobre el estado de la región.

Ayuso y Aguado durante el debate sobre el estado de la región.

"Tendremos que ser más duros", reconocen en el Gobierno regional, donde desde hace semanas se viene hablando en conversaciones informales de confinar el Sur. Habrá más.

El Gobierno de la Comunidad de Madrid afronta un momento crítico de la segunda ola del coronavirus con una huelga en ciernes en la Atención Primaria y una grieta en su artesonado cada vez mayor que lo fue más este miércoles, una vez apagadas las luces del debate del estado de la región. 

La lectura que hace el PP es que su socio no quiere asumir el coste y desgaste político de decretar "confinamientos selectivos" para contener la pandemia, si es que finalmente Isabel Díaz Ayuso sigue adelante con el camino emprendido por su viceconsejero de Salud Pública y Plan Covid-19, Antonio Zapatero. Como parece.  

En Ciudadanos, por contra, señalan que no se pueden corresponsabilizar de una decisión de la que ni el vicepresidente, Ignacio Aguado, ni el resto de consejeros de la formación fueron informados. Aunque, en las dos últimas semanas, desde altas instancias de Cs en la Comunidad de Madrid se venía reconociendo en privado que lo de los barrios de Sur tenía pinta de cierre más pronto que tarde. 

La mañana fue larga. A las 9.30 horas había convocada una rueda de prensa de Zapatero y la directora de Salud Pública, Elena Andradas, únicamente por la plataforma Zoom (dadas las restricciones que ya se vienen aplicando en Madrid). Y previa a la reunión del Consejo de Gobierno que iba a empezar 30 minutos después. 

A esa hora, el consejero de Justicia, Enrique López, estaba en el plató de Espejo Público ajeno a que su compañero de Gabinete iba a anunciar un confinamiento selectivo, sin descartar el cierre de Madrid más adelante.

Ajeno él y ajenos todos los consejeros del PP y Cs. Ni siquiera está claro que lo supiera el titular de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, porque las versiones difieren. La presidenta había sido informada por Whatsapp, que no consultada. Y sin tiempo para frenar el vodevil. 

Soltó la bomba el número dos de la Consejería de Sanidad y Ciudadanos puso el grito en el cielo. El asunto no figuraba en el orden del día del Consejo de Gobierno. Aguado se negó a dar la rueda de prensa posterior a la reunión. 

Después de un apagón informativo que duró horas, minutos antes de las dos de la tarde desde la Puerta del Sol se informó a los medios de que no habría comparecencia. Ni de Aguado ni de nadie. Y remataba: "El Gobierno regional anunciará esta semana la adopción de nuevas medidas ante la evolución del Covid-19 en la revisión quincenal programada por el Ejecutivo autonómico".

Son horas de mucha presión para Díaz Ayuso. Desde su equipo señalan a ESdiario: "Quedamos en renovar la orden de la Operación Retorno cada 15 días, y toca el viernes. En vez de flexibilizar, tendremos que ser más duros". Pero sin concretar si finalmente habrá restricciones a la movilidad. A última hora de la tarde, El Mundo subió la apuesta: Sanidad se estaría preparando, además, para reabrir el hospital de campaña de Ifema.

Sea cual sea la decisión, la polémica está servida. Si en último término la presidenta madrileña decide no ir tan lejos se interpretará que lo hace contra el criterio de Zapatero, a quien ella misma ascendió meses atrás a un puesto creado ad hod.

Si por el contrario sigue adelante sabe que no va a contar con el apoyo entusiasta de su socio, por mucho que el martes en la Asamblea de Madrid Cs escenificara que la coalición funciona como un reloj y que la moción de censura es política ficción. 

Díaz Ayuso tampoco contaría -o contará- con la oposición, o al menos con Más Madrid. Cuyo portavoz definió este miércoles la medida como "populismo epidemiológico y estigmatizante para los barrios obreros".

La propia presidenta sostuvo el lunes en su discurso del debate del estado de la región que éste era, de lejos, "el año más difícil para ningún gobernante". Y parece que cada vez lo es más.  

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