19 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Todos los plagios del presidente: el último, donación de sangre ‘a lo Underwood’

Pedro Sánchez donó sangre en Moncloa y colgó la foto en Twitter, imitando en esta ocasión a un personaje de ficción: la primera dama de la exitosa serie ‘House of Cards’.

Una seña de identidad ya incuestionable en el paso de Pedro Sánchez por La Moncloa es su pasión por exhibirse en las redes sociales, imitando sin pudor y con frenesí a otros estadistas e iconos del poder. Y en esta pasión imitadora, paralela a plagios documentados como los de su tesis, también ha metido a personajes de ficción, como ha sucedido con su donación de sangre retransmitida en su perfil de Twitter.

La campaña de donaciones para el personal de las Fuerzas Armadas que habitualmente se desarrolla en el Palacio de la Moncloa con discreción ha sido difundida en esta ocasión a todo el orbe. En un vídeo difundido por el Ejecutivo, el propio Sánchez explica tumbado en una camilla mientras le extraen la sangre que se enteró de esta campaña por un email informativo que recibió la semana pasada, al igual que el resto de trabajadores de La Moncloa.

 

 

La pose resultante es muy similar a la que ofreció la actriz Robin Wright encarnando a la primera dama Claire Underwood en un capítulo de la exitosa serie House of Cards. Una ficción, precisamente, con la que muchos han querido ver paralelismos desde el desembarco del matrimonio Pedro Sánchez-Begoña Gómez en La Moncloa.

En la serie el presidente Frank Underwood, encarnado por Kevin Spacey, y su esposa Claire deben superar con ambición y actitud despiadada toda clase de obstáculos para imponerse primero en el Partido Demócrata y conquistar después la Casa Blanca. Y a la vista está la peripecia vivida por Sánchez y su ‘primera dama’ para llegar a La Moncloa.

 

Como para no disfrutarlo, pensará el presidente, que desde su llegada a la jefatura del Gobierno no ha dejado de hacerse autohomenajes inspirados en sus estadistas favoritos. Si bien es verdad que sus asesores le han ido frenando para que haga el ridículo estrictamente necesario.

 

 

Todo comenzó con la ya famosa foto de las gafas de sol dentro del Falcon. El problema de esta instantánea no es que el presidente se las ponga dentro de un avión, que también, pues se trata de un avión oficial y en aquellos días estalló el escándalo de su uso para ir a un concierto en Castellón. El problema es que lo publiquen a través de las redes sociales oficiales de presidencia, imitando la mítica foto del presidente americano, John F. Kennedy, en su avión presidencial, el Air Force One.

 

 

Luego llegaron las 'espontáneas' imágenes del presidente correteando con ropa deportiva por los jardines de Moncloa y jugando con un perrito en la escalinata, al modo de Barack Obama en la Casa Blanca. Aunque en honor a la verdad, nuestro presidente está muy lejos de emular la naturalidad y soltura que derrochaba el primer presidente negro de la historia de Estados Unidos.

 

 

Y los casos más recientes de plagio estético tienen que ver con el desmedido afán del presidente por ser el Justin Trudeau europeo. Además de coleccionar estampas en mangas de camisa y corbata, al informal estilo del primer ministro canadiense, uno de los emblemas del progresismo mundial, el colmo llegó cuando se fotografió y filmó con una niña en su despacho presidencial, como forma de reivindicar los valores y la pujanza de las mujeres. Y lo hizo solo unos días después de que su admirado Trudeau colara a su hija en su despacho y le cediera su sillón para proclamar que el futuro pertenece a las mujeres.

¿Cuál será la próxima actuación de Sánchez?

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