25 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Rajoy se niega a aumentar la colección de trofeos del PP en la pared de Rivera

Albert Rivera y Mariano Rajoy, frente a frente, en uno de sus encuentros en La Moncloa.

Albert Rivera y Mariano Rajoy, frente a frente, en uno de sus encuentros en La Moncloa.

En la Convención de Sevilla, Cospedal llamó a "defender lo nuestro y a los nuestros". El PP está harto de entregar la cabeza de sus referentes en plato de vajilla de visita.

Francisco Camps y los "cuatro trajes"; Pedro Sanz con su "casa rústica"; Pedro Antonio Sánchez, perseguido hasta la extenuación por un fiscal casado con el PSOE; Rita Barberá, la alcaldesa de tantos éxitos, la más querida, sola en la habitación de un hotel hasta la muerte, abandonada por sus compañeros sin saber por qué…

Todos ellos tienen algo en común: eran dirigentes muy destacados del PP. Y algo más: debieron dejar sus relevantes cargos políticos desamparados ante la opinión pública, e incluso injustamente tratados como bultos sospechosos por los suyos, sin que pesara sobre ninguno sentencia judicial condenatoria. Ahora el turno le llega a Cristina Cifuentes.

El pasado viernes, en la Convención Nacional de Sevilla, María Dolores de Cospedal llamó al partido a "cerrar filas" y a proteger sus "banderas" sin dejarse "avasallar". En definitiva: "Defender lo nuestro y a los nuestros", dijo.

Es a Mariano Rajoy a quien toca decidir, tras el órdago de Cs en Madrid, si va a seguir sirviendo a los adversarios la cabeza de los referentes del Partido Popular en plato de vajilla de visita. Quizá así gane algún tiempo, pero la derrota les estará esperando. Además, sin honra.

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