22 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Montero y Echenique se hacen cargo de Podemos en picado y con Iglesias de baja

La nave morada quedará en sus manos durante cien días cruciales para su destino, con el acuerdo con Sánchez en el aire, las luchas internas y los preparativos para el 26-M.

La nave de Podemos comienza a surcar el nuevo año con un horizonte plagado de tormentas, entre compromisos políticos de calado, pérdida de apoyo en las encuestas, divisiones internas cada vez más fuertes y una ausencia prolongada de Pablo Iglesias.

El líder morado se despedía el pasado 20 de diciembre del Congreso "hasta abril”, tras repartirse con Irene Montero la baja por el nacimiento de sus mellizos. Iglesias se echa a un lado y se refugia en el chalet familiar de Galapagar en un momento decisivo para Podemos en el que la propia Montero, número dos podemita, y el secretario de Organización, Pablo Echenique, deberán ponerse al frente de una formación que atraviesa horas bajas.

En los próximos meses, Montero, que regresará a la primera línea política con un acto con mujeres el próximo  9 de enero, y el número tres de Podemos habrán de medirse ante importantes desafíos como hacer cumplir el pacto que alcanzaron con Pedro Sánchez, frenar las peleas internas territoriales y preparar el partido para las elecciones municipales, autonómicas y europeas de 2019.

Montero y Echenique tienen por delante cuatro meses para cerrar heridas y recomponer el partido en territorios como La Rioja, Navarra o Cantabria de cara a las elecciones europeas, municipales y autonómicas de mayo de este año. En esos lugares, se abrieron batallas judiciales en las primarias y parte de las direcciones locales no responden a las consignas órdenes que llegan desde la cúpula morada.

Los problemas no acaban en esas comunidades. La complicada relación de la dirección de Podemos con Manuela Carmena en Madrid es el otro gran escollo al que tendrán que hacer frente en estos 100 días. Tras la suspensión de militancia de Rita Maestre y otros cinco concejales más, tienen que reconducir su estrategia de cara al 26 de mayo.

 

Se esperan también diferencias con Iñigo Errejón, candidato a la Comunidad de Madrid, ya que no está dispuesto a someterse sin protesta a las directrices de Montero y Echenique.

El pacto con Sánchez

Otro de los retos a los que se enfrentarán Montero y Echenique es hacer que el Gobierno cumpla con los acuerdos a los que llegó con Podemos en su pacto presupuestario. El año 2018 no acabó muy bien en este sentido. Pablo Iglesias denunció en Twitter el pasado 29 de diciembre que "entre las medidas pactadas, que el presidente del Gobierno firmó personalmente ante la prensa, se encontraban varias dirigidas a reducir el precio de los alquileres y facilitar el acceso a la vivienda". "Pasadas unas semanas", decía el líder de Podemos "hemos visto cómo alguna de esas medidas se ha hecho realidad, pero observamos con preocupación cómo otras han quedado paralizadas por disputas dentro del Consejo de Ministros".

"El presidente del Gobierno debe poner orden y cumplir con los acuerdos que firmó con Unidos Podemos para que la vivienda sea accesible para el conjunto de la ciudadanía. Si no cumplen no podrán contar con nuestros votos para sacar adelante sus decretos. Pacta sunt servanda",  concluía Iglesias.

Las encuestas también están en el punto de mira de Podemos. La cúpula morada posee sondeos propios que le dan entre un 17 y un 18% de apoyos pero las últimas publicadas les sitúan en el 15,8%. Será tarea de titanes para Montero y Echenique que no bajen estos porcentajes de apoyo de modo que el 26-M no haya desbandada entre sus bases y simpatizantes y no se repita el escenario de las elecciones andaluzas del pasado diciembre en las que perdieron 300.000 votos.

 

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