15 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Un policía desenmascara a los CDR: "Son niños, descerebrados y muy cobardes"

Tiran adoquines y vallas a la Policía sin conocimiento, lo graban todo y comparten sus hazañas en Instagram. Creen que es un juego. Pero no lo es. "En cuanto te ven arrancar salen corriendo"

Las calles de Cataluña llevan cuatro noches de fuego y cristales rotos. Lo peor: que nadie sabe cuándo arderá el último contenedor. Lo mejor: que los antidisturbios de los Mossos, la BRIMO por sus siglas (Área de Brigada Móvil) están trabajando codo con codo con la Policía Nacional y la Guardia Civil para frenar a los violentos. 

En los cientos, miles probablemente, de vídeos que circulan por Internet y las redes sociales se ve a jóvenes embozados que en su inmensa mayoría no han cumplido aún los 25 años. Van ataviados con esteladas, graban todo en el móvil y, aunque se lo toman como un juego, tiran a dar. Con lo que encuentren o lleven en la mochila: piedras, adoquines, vallas, cócteles molotov, ácido...

Uno de ellos perdió un ojo el lunes en el aeropuerto de Barcelona cuando le alcanzó una foam disparada por un mosso. Otro fue atropellado por una furgoneta de la policía catalana en Tarragona cuando se encontraba parapetado detrás de unos contenedores. Y en cualquier momento puede haber más heridos. 

ESdiario ha hablado con un miembro de uno de los grupos de la UIP (los antidisturbios) de la Policía Nacional desplazados estos días a Cataluña, de un total de en torno a un millar de agentes del Cuerpo. Luis (nombre ficticio), traza un perfil de los sujetos violentos con los que mossos, policías y guardias civiles están teniendo que lidiar estos días en las calles de Cataluña.

La primera característica: su juventud. "Son niños, chavalada de entre 18 y 22 años la mayoría. Descerebrados que van a hacer el máximo daño posible. Si pueden poner un muerto encima, lo pondrán", asegura. 

No es broma. El miércoles por la noche un grupo de manifestantes lanzó material pirotécnico contra un helicóptero de los Mossos que sobrevolaba el cielo de Barcelona. Afortunadamente no pasó nada. Y el lanzamiento de adoquines de este porte es el pan de cada día de los agentes. 

La segunda característica: su inconsciencia. "Se lo toman como una fiesta. Seguro que el que intentó derribar el helicóptero luego era el más popular de sus amigos", explica. "No tienen conciencia de lo que están haciendo, de que pueden matar a alguien", relata. Los jóvenes quieren molar. De ahí que lo graben todo; de ahí que Instagram se haya llenado de fotos de veinteañeros haciéndose selfies ante las barricadas. La guerrilla de la Generación Z. 

La tercera característica: su cobardía. "Son muy cobardes. En cuanto te ven arrancar salen corriendo. Y cuando se ven acorralados se quedan como los conejos ante los faros de un coche: quietos", narra Luis. "Y levantan las manos como si con eso se acabara todo, como en un juego de niños cuando gritas 'casa'", añade.   

Pero no es un juego de niños. Hay ya un centenar de detenidos por delitos relacionados con el orden público y atentado contra la autoridad, casi 200 agentes heridos y más de medio millón de euros en destrozos. Que, por supuesto, no saldrán de sus pagas semanales. 

Y la cuarta característica: han aprendido lo que saben por Internet. Cómo prender fuego a un contenedor, cómo hacer un proyectil inflamable y hasta cómo neutralizar la "ballena": el camión lanza agua que la Policía Nacional ha trasladado a Barcelona por si hay que usarlo. Éste es uno de los manuales que están circulando entre la muchachada en las últimas horas. 

Internet no solo les sirve como fuente de información, sino también de comunicación. A través de sus canales internos se coordinan y hacen correr la voz de la siguiente acción. 

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desplegados en Cataluña no saben qué van a encontrarse este viernes de huelga general. Tampoco el fin de semana. Pero sus agentes están preparados. "Que quede claro que ni yo ni los míos venimos a dar. Pero cuando no queda otra, lo hacemos". 

Intentan dispersar a los violentos formando líneas policiales que ya de por sí imponen, con salvas al aire, con sus defensas (las porras) y, el miércoles, la Policía Nacional recibió por primera vez permiso para usar pelotas de goma (que no se disparan directamente sobre un objetivo sino al rebote). 

"Los jóvenes son muy influenciables. Y a ello se le une que la masa piensa distinto del individuo, en la masa se diluye la responsabilidad", reflexiona este agente. Pero cuando se ven en comisaría no hay masa que valga. 

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