05 de junio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Zaldíbar le estalla al PSOE por su veto al Ejército y la indiferencia de Sánchez

Sánchez y Urkullu, un naufragio conjunto en el vertedero de Zaldíbar.

Sánchez y Urkullu, un naufragio conjunto en el vertedero de Zaldíbar.

El presidente sigue sin querer saber nada de la catástrofe un mes después y su vicepresidenta "ecólogica" se ha borrado de la mayor crisis ambiental de su departamento.

"Son de los nuestros y los hemos dejado tirados". Estas palabras a ESdiario de un veterano exdirigente del PSE -que ocupó relevantes cargos durante la etapa de Nicolás Redondo Terreros y Ramón Jáuregui- describe el malestar y la indignación que se extiende en estas últimas horas en los municipios más afectados por la catástrofe medioambiental -y ahora sobre todo huminataria- en el vertedero de Zaldíbar.

Localidades vizcaínas como la de la zona cero, junto a Eibar y Ermua, son estos días pasto de la rebelión ciudadana contra el PNV y, cada vez en mayor medida, contra el PSOE, históricamente con muchos apoyos y simpatías en esta comarca.

Y es que cabe recordar que aunque la mayor parte de la protesta se está dirigiendo al lendakari Íñigo Urkullu, en su gabinete está también el PSE. Y el consejero más achicharrado en el caos absoluto que reina en la zona, en el que dos operarios siguen sepultados 28 días después, es el socialista Iñaki Arriola, titular de Medio Ambiente.

La carta indignada de las familias de Joaquín Beltrán y Victor Soraluze, que permanecen sepultados entre toneladas de escombros con un cuestionado despliegue de rescate, ha obligado a Urkullu en estas últimas horas a pedir perdón.

Pero del PSE y el PSOE, ni mú. Pedro Sánchez viajó el fin de semana para respaldar la candidatura de Idoia Mendía y, según fuentes de los socialistas vascos, se esperaba una visita exprés a Zaldíbar que no se produjo finalmente.

Más incomprensible aún es la ausencia de la propia Mendía en la zona. Como la total indiferencia de la vicepresidenta cuarta del Gobierno, Teresa Ribera, ante la mayor crisis relacionada con su nuevo cargo que se ha producido en España. Nadie entiende que no haya visitado aún este nuevo prestige.

Mientras el operativo sigue naufragando y el Gobieno vasco sigue contratando de forma improvisada nueva maquinaria de rescate, tanto PNV como PSE se niegan y se resisten a reclamar la ayuda ofrecida desde el primer minuto por el exdelegado del Gobierno en el País Vasco, Jesús Loza. La de la Unidad Militar de Emergencias.

 

 Las más modernas excavadoras y retroexcavadoras de la UME siguen esperando a que sean solicitadas por el Gobierno Vasco.

 

"No se trata de preguntar por qué se ha rechazado, o no se ha pedido, tanto da, la ayuda del Ejército, por qué no hay más perros en la admirable unidad canina, por qué no se ha dotado de personal suficiente y experimentado las labores de búsqueda; por qué ha habido máquinas paradas por falta de palistas y combustible y han tenido que ser utilizadas las de las propias víctimas", se quejaba hace 24 horas la familia de Joaquín Beltrán.

 

 

Lo cierto es que mientras muchos vecinos de Zaldíbar, Ermua o Eibar asumen el veto del PNV a los medios del Ejército "por razones obvias", nadie entiende que los consejeros socialistas de Sánchez en el Gobierno de Urkullu no se hayan plantado ya para exigir el inmediato despliegue de las maquinarias más modernas que la UME ofreció y sigue ofreciendo, desde hace la friolera de hace 28 días.

Por eso, la abdicación del Gobierno central en esta tragedia -mientras sigue negociando transferencias en los últimos días ignorando a la vez la catástrofe-, siendo el PSOE parte vital del gobierno de Urkullu, está provocando una imparable indignación general.

Y el crédito de la coalición PNV-PSE está cada vez más sepultado por las toneladas de basura tóxica del vertedero de Zaldíbar. De ello se va a hablar mucho en la campaña electoral del 5-A.

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