24 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Susana usa a Vox como arma secreta y le salen el tiro y el debate por la culata

La candidata socialista, blanco de casi todas las críticas, no se sintió cómoda en un debate sin ningún ritmo que no obstante dejó algunos momentos estelares. Ninguno bueno para ella.

Siete días con sus siete noches. En total, 168 horas. Ése es el tiempo que ha tardado Susana Díaz en responder a la pregunta que hasta en cuatro ocasiones Juan Manuel Moreno le hizo en el primero de los dos debates televisivos: si tanto le asquea la corrupción, por qué la Junta de Andalucía pidió el archivo de la causa política de los EREs, en la que están procesados Manuel Chaves y José Antonio Griñán

 

Volvió a la carga el candidato del PP en el segundo y último de los debates, en el Canal 24 horas, y esta vez tuvo más suerte. Contestó la presidenta andaluza, pero únicamente para echar la culpa a los servicios jurídicos de su Gobierno, que fueron los que decidieron una "posición distinta". Así la llamó. 

El debate de este lunes fue anodino y poco fructífero. Sobre todo para la candidata socialista, que no se sintió cómoda en ningún momento, por más de rojo socialista que se vistió. A Díaz se le vio la estrategia a la legua desde el primer minuto: intentó arrinconar al PP y a Ciudadanos, a los dos a la vez, preguntándoles con insistencia si unirán sus votos a los de Vox con tal de echar al PSOE

Porque de pronto, de una u otra forma, todo en la campaña de las andaluzas gira en torno al partido de Santiago Abascal, la revelación de estas elecciones sin haber sacado aún otra cosa que buenos pronósticos en las encuestas. 

Juan Manuel Moreno y Juan Marín, escurridizos, vieron venir de lejos a la presidenta andaluza y evitaron responder hasta en tres ocasiones: "Lo pregunto por tercera vez y sigo sin respuesta. Si no me contestan es porque sí y sería una mala noticia", llegó a decir ella con la pólvora de su arma secreta empapada. 

Eso fue para lo único en lo que se pusieron de acuerdo los candidatos del PP y Ciudadanos, que dedicaron casi tanto tiempo a pelearse ante la audiencia andaluza como a debatir contra la socialista. "Señor Marín, que el adversario es el PSOE", le recordó Moreno.   

Tampoco contó Díaz con más complicidad por parte de Teresa Rodríguez, que fue una gota malaya durante todo el debate. Si algo le sentó mal a la socialista fue que la candidata de Adelante Andalucía le recordara que si sigue en Sevilla y no en Madrid es porque sus compañeros no la quisieron como secretaria general del PSOE. Eso y que allanó el camino a la investidura de Mariano Rajoy tras dar un "golpe de Estado" en su partido contra Pedro Sánchez.

El debate, falto de ritmo por lo encorsetado del formato, dejó tres de momentos estelares. Uno, cuando Juan Marín enseñó lo que parecían dos papeletas electorales, "las listas de la corrupción del PSOE y el PP", dijo.

Otro, cuando Moreno sacó de debajo de su atril dos cajas enteras con recortes de prensa con lo publicado sobre corrupción en Andalucía desde que Díaz es presidenta. "Si usted dice que ha combatido la corrupción está faltando a la verdad y riéndose de los andaluces a la cara", le reprochó.

Y tres, cuando la socialista se quejó de su sueldo de una forma peculiar: "Creo que soy la que menos cobra de los cuatro y creo que tengo alguna responsabilidad más". A lo que el alcalde de Cádiz y pareja de la candidata morada, José María González "Kichi", respondió desde la distancia:

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