25 de febrero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Colau ofende a los niños con un chiste zafio y la "puta España" no da crédito

La última de la alcaldesa de Barcelona ha dejado a propios y extraños con la boca abierta. Por si no tuviera bastante con demostrar a los cuatro vientos su ignorancia echa más leña.

Mucho se está hablando de la penúltima muestra de ignorancia histórica de Ada Colau después de que el Ayuntamiento de Barcelona haya quitado a una calle el nombre del almirante Cervera para poner el del cómico Rubianes.

Al hilo de otros muchos periodistas que le han puesto los puntos sobre las íes en una lección de historia que muestra su falta de cultura, Cristina Losada ahonda en el asunto desde su columna de Libertad Digital: "Es normal: de Cervera no sabían nada, mientras que de Rubianes saben muy bien que mandó a cagar a la "puta España" en un plató de TV3. Y es notorio: la alcaldesa Colau se puede sentir mucho más cerca de la hazaña de Rubianes en la tele nacionalista que de la gesta que protagonizó el almirante en la guerra de Cuba frente a la flota estadounidense. No sólo porque le resulte más próxima una gracieta grosera que una batalla naval. También por la proximidad de fondo. A fin de cuentas, Rubianes hizo a su manera, que era el chiste zafio, lo mismo que hace ella a su modo de mosquita muerta activista: servir a los nacionalistas y separatistas". 

No llamó menos la atención que Colau tildara a don Pascual Cervera y Topete de "facha" y "como el fascismo aún no se había inventado en la época en que vivió el almirante, se le reprocha a la alcaldesa su falta de conocimientos y cultura". "Vayan a decirle que era un liberal, que venía a ser la izquierda de entonces, que le resbalará. Lo suyo es la brocha gorda", matiza Losada sobre los dirigentes de Podemos y aledaños.

Claro que si algo "dejó pasmada" a la periodista fue que Colau se marcara "un discursito sobre los artistas y dijera que "la gente que decide ser artista demuestra que se pueden hacer cosas bonitas, que se puede hacer reír, que el mundo puede ser un lugar mucho mejor". ¿Cosas bonitas? ¿Hacer reír? ¿Un mundo mucho mejor? Todo eso suena a fiesta en el jardín de infancia con payasos, pero sería ofensivo para los niños decir que es algo pueril. Pueril, no. Es simplemente espantoso. Espantoso en lo que revela de ignorancia sobre el arte y los artistas, por el vacío cultural que muestra. No porque dejara inacabados sus estudios de Filosofía, cosa que en el acto maquilló diciendo que tanto ella como Rubianes la estudiaron "y teníamos claro que no íbamos a ser filósofos". No es por no terminar: es por no empezar". 

En conclusión, Losada resume que "la peculiaridad de esta gente de la izquierda reciente no es que llame facha a todo el mundo. Es que combina el insulto más bestia con la cursilería más ridícula. Es que pasa del matonismo a la ñoñez en cuanto se pone a formular su visión de la sociedad y del mundo. Porque lo ridículo no quita lo servil. De ahí la servil ridiculez de quitar el nombre del almirante Cervera de una calle para ponérsela a quien dijo "puta España" para regocijo de quienes no admiten ni groserías ni bromas con Catalunya".

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