22 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Barones de Cs tantean a Aguado para sumarle a una operación contra Arrimadas

Inés Arrimadas durante una rueda de prensa virtual.

Inés Arrimadas durante una rueda de prensa virtual.

El partido naranja libra una guerra interna acentuada por la decisión de su presidenta de apoyar a Sánchez. El acercamiento de Juan Marín a Francisco Igea ha levantado ampollas.

 

Partido más dividido que nunca, guerra abierta, personalismos, luchas internas de poder, grupos de Whatsapp que cruzan críticas directas y muy duras entre dirigentes destacados… Ciudadanos se desliza peligrosamente hacia la misma dinámica interna que inició UPyD si no encuentra un rumbo claro.

Por aquel entonces, Facebook fue el “ring” on line de las peleas internas. Hoy son los Whatsapp y Telegram de Cs los que arden, como ha podido comprobar ESdiario.

“Nos salva -dice un destacado dirigente regional- que aún repartimos cargos en autonomías y ayuntamientos. Esa es nuestra base electoral”. Pero, “¿qué pasará -se pregunta- si dejamos de ser decisivos dentro de tres años?”.

En ese “cálculo personal” -apunta otra dirigente- “hay algunos que parecen estar ya buscando cómo recolocarse en el futuro” y no descarta “sorpresas” en autonomías como Castilla y León en esta misma legislatura “y otras” (¿apuntando a Murcia?).

La decisión de Inés Arrimadas de apoyar a Pedro Sánchez para prorrogar el estado de alarma no ha hecho sino ahondar más en una herida que viene de más lejos. Tiene que ver, en origen, con el modelo de partido y el reparto del poder interno central y territorial desde la llegada de Arrimadas para sustituir a Albert Rivera.

La cabeza visible y conocida del sector crítico es Francisco Igea. A Igea -según fuentes del partido- se ha aproximado el vicepresidente andaluz, Juan Marín. Ambos han iniciado una guerra abierta contra los vicesecretarios Carlos Cuadrado y José María Espejo, “la guardia de corps de Inés”, decididos a controlar desde Madrid los Comités Autonómicos y las organizaciones territoriales.

Arrimadas y Aguado en una imagen de archivo.

 

Marín e Igea -aseguran las mismas fuentes- quieren “un partido de barones”, e intentan sumar a Toni Cantó (Comunidad Valenciana), pero, sobre todo, a Ignacio Aguado (vicepresidente de la Comunidad de Madrid) e Isabel Franco (vicepresidenta de la Región de Murcia) para hacer valer internamente su poder institucional y autonómico ante Cuadrado y Espejo.

Pero Aguado ya se habría desmarcado de ellos para disgusto de ambos. “Lo de Igea poniendo de ejemplo a Torra por la desescalada iba más dirigido a Aguado que a Ayuso”, interpreta un dirigente naranja a la vista de las prisas del vicepresidente madrileño y la presión pública que ejerció sobre Ayuso para pasar a la fase 1, originando el inoportuno lío que ha vivido el Gobierno regional.

Juan Marín, por su parte, criticaba hace unos días -en un chat interno de Whatsapp- diversos posicionamientos de Ignacio Aguado y se lamentaba, reenviando la encuesta de ABC que disparaba la intención de voto de Ayuso, de que “al final el PP saca provecho de todo”.

División en Andalucía y “devaneos” con el PSOE

La aproximación de Juan Marín a Francisco Igea está levantando ampollas en Ciudadanos de Andalucía y dividiendo la organización, “incluídos consejeros de la Junta y buena parte del grupo parlamentario”. Una fuente apunta a que Marín quiere cambiar al portavoz, Sergio Romero.

Fuentes del partido lamentan que la primera queja de Marín a la nueva dirección del partido haya sido “que ahora gana menos que antes” por la retirada de complementos en los cargos directivos. “Se ha quejado de que gana poco incluso en entrevistas en medios de comunicación”, señala un compañero, que recuerda que como vicepresidente andaluz cobra en torno a los 90.000 euros.

¿A qué está jugando Juan Marín?

Pero hay más. En Ciudadanos de Andalucía generan desconfianza los “devaneos” y “constantes y discretas” reuniones (según una fuente) “en petit comité” (según otra) de Juan Marín con Manuel Jiménez Barrios, último vicepresidente socialista de la Junta con Susana Díaz y hoy portavoz adjunto del PSOE en el Parlamento andaluz.

“Si Marín empieza como Aguado en Madrid frente a Ayuso, sus intrigas y su ambición -señalan- van a cargarse la buena dinámica de un Gobierno como el andaluz con Juanma Moreno que funciona bien y es bien percibido -dicen- por los ciudadanos”.

Ciudadanos busca su lugar. Quizá sea la “ambigüedad calculada” en vez del “no es no”. La vuelta a la “utilidad política”, en palabras de un dirigente naranja.

Hay quien piensa que el poder de Inés Arrimadas ante Pedro Sánchez no está tanto en sus 10 diputados del Congreso, “sin desmerecerlos”, como en su capacidad de “generarle al PSOE la expectativa a corto o medio plazo” de cambiar “algunos” gobiernos autonómicos del PP.

“En cualquier caso, nuestro proyecto estará muerto -se lamenta un cargo parlamentario- si hay quien ya está pensando solo en cómo recolocarse en el futuro”. Y algunos son conscientes que las puertas del PP siempre las tendrán cerradas…

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