30 de mayo de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
  • Antonio R. Naranjo

    El Gran Carnaval

    Como en la película de Billy Wilder, la política española es un carnaval solemne, cómico y trágico a partes iguales. Y así es esta bitácora de un analista perplejo que cada día lo observa todo en ESdiario y Herrera en Cope.

Moncloa miente con la "baja" letalidad del virus en España y ésta es la prueba

El portavoz del Gobierno en la crisis, Fernando Simón, falsea la realidad para esconder la desproporción de muertos en España. Éstas son las cifras reales que desmontan ese bulo.

España tiene 172.541 contagiados oficiales y 18.056 muertos reconocidos, dos cifras que todo el mundo da por superadas pero que, a día hoy, son las formales. Y con ese dato, el Gobierno ha emprendido una campaña para afirmar en público que la letalidad nacional es parecida a la de Europa. "O algo más baja", llegó a decir este martes el portavoz de Moncloa para la crisis sanitaria, el médico Fernando Simón. "De un 10%", concretó.

Se trata de una falsedad terrible, que evidencia sin la menor duda un intento de mitigar ante la opinión pública la especial virulencia del coronavirus en España y con ello, tal vez, de evitar el cada vez más imparable debate sobre la gestión política de una pandemia internacional que, sin embargo, afecta más o menos en función de la respuesta local de cada país.

Simón se sirvió de una trampa aritmética para presentar como cierto ese "10%" de letalidad: se limitó a relacionar los muertos oficiales con los contagiados consignados, un truco sorprendente que no resiste ningún análisis de las instituciones internacionales ni se utiliza científicamente para medir el impacto de cualquier fenómeno en una población. Porque simplemente es equivocado. O falso, sería la expresión correcto.

Mueren más españoles en un día "bueno" que portugueses en toda la pandemia. Y seis veces más que en EEUU

El baremo adecuado es dividir las víctimas mortales entre las poblaciones de procedencia, lo que ofrece una media que sí se puede comparar en otro país: las víctimas totales dependen lógicamente del tamaño de cada país, de manera que uno con más población, como Estados Unidos, puede acumular más fallecidos y sin embargo sufrir una mortalidad real muy inferior a la de otros de menos habitantes.

Es de hecho lo que pasa con España. Dividiendo los muertos consignados por cada millón de habitantes, se demuestra sin posibilidad alguna de réplica hasta qué punto España es, muy de largo, el país que más estragos en vidas humanas está sufriendo con el COVID-19.

En concreto, la tasa española a día 14 de abril es de 374 fallecidos por millón de habitantes.  Para que se vea la auténtica dimensión de esta cifra, debe compararse con las de otros países de todo tipo. Más grandes y más pequeños; más cercanos o lejanos, con más y menos presupuestos sanitarios: ante todos ellos, sin excepción, sale muy mal parada España y quizá el Gobierno.

 

Porque recibió las mismas alertas internacionales que todos los demás, en las mismas fechas y con la misma reiteración, y el resultado de su respuesta es el opuesto al de otros países: unos porque reaccionaron rápido en la contención y los confinamiento  pese a tener menos recursos económicos, caso de Portugal. Otros porque además de eso, quizá por sus mejores presupuestos, añadieron test de detección, aislamiento rápido de focos o distribución masiva de mascarillas. Es el caso de Corea.

El resultado de todo eso es el siguiente: Portugal sufre 54 muertos por cada millón de lusos. Alemania 35. Grecia 9. Polonia 6. Estados Unidos 71. Corea del Sur 4. Rumanía 6. Canadá 20 y Japón no llega a 1.

 

Este cuadro interactivo permite comprobar la mortandad real total en cada país del mundo y compararlo con el resto con arreglo a su población. Demuestra que España desborda a todos, sin excepción, con diferencias abrumadoras

 

Es decir, España con sus 18.000 muertos totales y sus 374 por millón, multiplica por entre seis y cien veces las cifras de buena parte de los países del mundo: Estados Unidos puede tener más víctimas absolutas, pero en realidad cinco veces menos muertos proporcionalmente que España. 

Incluso la comparación con las Naciones más afectadas también es terrible para España y desmonta el discurso estadístico del Gobierno y de Fernando Simón, el mismo portavoz que hace poco más de un mes criticaba la "fiebre por las mascarillas", animaba a su propio hijo a acudir a las manifestaciones del 8M o anunciaba que solo sufriríamos "casos aislados".

Así, utilizando el mismo criterio de valoración de la mortandad, que es el único que permite de verdad comparar el impacto del COVID-19 en cada país; Francia tiene 229 e Italia 338. El primero de ellos fue, junto a España, el que más ignoró las alertas internacionales (hasta 40 entre febrero y marzo), permitiendo incluso la celebración de elecciones o mitines masivos como el de Puigdemont en Perpiñán.

El Gobierno miente deliberadamente con las cifras y esconde la dimensión de la mortandad en España, única en el mundo

El segundo tiene como justificación, si acaso existe una, que fue el primer país de Europa en sufrir la pandemia de origen chino, cuando se percibía aún como una amenaza lejana que jamás llegaría, pese a los anuncios científicos y el ejemplo diario de los  estragos que ya difundían los medios de comunicación.

 

Por dar un dato más que refleja la dimensión del daño a España y la falta de parangón con otros países, baste uno definitivo: en uno de esos días "buenos" que destaca el Gobierno, cuando anuncia 500 muertes frente a las 1000 de hace una semana; en realidad han perdido la vida más españoles en 24 horas que portugueses en toda la epidemia.

 

 

Aún más, en muertos totales también España, lógicamente, queda maltrecha: con el 0.6% de la población del mundo, sufre el 14.28% de las muertes totales oficiales en el conjunto del planeta. Sus  18.000 víctimas mortales son, en términos proporcionales, casi siete veces más que los de Estados Unidos, aunque las imágenes que difundan las televisiones nacionales sean, paradójicamente, de fosas comunes allí y de celebraciones festivas en las UCIS de aquí.

 

 

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