01 de diciembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Ve la luz dónde estaban todos los dircom del Gobierno en pleno escándalo Ábalos

José Luis Ábalos.

José Luis Ábalos.

Todos. Con el secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, a la cabeza. No faltó ni uno tal como revela Antonio Martín Beaumont. En medio de las alarmas nadie cogía el teléfono

La advertencia retumba intramuros de La Moncloa y de ella se hace eco este miércoles Antonio Martín Beaumont en su columna de La Razón: "Pedro Sánchez será siempre capaz de reinventarse".

Y es que las aguas bajan revueltas porque su incómoda reunión con Quim Torra "ha sacado de las tinieblas el enésimo resbalón del Gobierno" como rehén de ERC.

A saber, la rectificación del presidente que pasó en cuestión de horas de posponer la mesa bilateral hasta después de las elecciones catalanas a plegarse a las exigencias de Gabriel Rufián, supuso la puntilla al estado de ánimo del PSOE.

Según Beaumont, Sánchez ha quedado en situación desairada porque está en manos de un president de Cataluña inhabilitado y de salida y su famoso control de los tiempos ha saltado por los aires.

Teniendo en cuenta que sus socios necesitan blindarse por la acusación de “botiflers” que les están colgando sus amigos de JxCat, "cunde la sensación de que los días horribilis del presidente del Gobierno apenas han empezado". 

Así las cosas lo que parece claro tres semanas después de su toma de posesión es que el Gobierno no se ha venido arriba ni por el efecto suflé de la novedad sino todo lo contrario: "Su inviabilidad desde el minuto uno es un lastre pesado". 

Y por si no tuviera suficiente, le estalla el sainete del encuentro de José Luis Ábalos con Delcy Rodríguez, "una relación nocturna a todas luces corrosiva" y un "cierre de filas envuelto en papel de celofán", ironiza Beaumont, que desvela en su artículo que  "lo de menos es ya que, al explotar el escándalo, todos los dircom ministeriales, con el renovado secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, a la cabeza, se fuesen literalmente de fiesta hasta altas horas de la madrugada. En medio de las alarmas, nadie cogía el teléfono". 

 

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