21 de enero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Girauta destapa la "estafa" que maquina Sánchez con Adriana Lastra de señuelo

El exdiputado de Ciudadanos arrambla con todo contra el líder del PSOE y detalla un "Plan B" que podría tener con su portavoz como cebo para hacer picar a todos.

Juan Carlos Girauta ya avisó que, tras dejar la política al perder su escaño por Toledo en la repetición electoral, se sentiría aún más libre que cuando actuaba de portavoz y látigo de Ciudadanos en el Congreso. Y vaya si lo  ha hecho, desde las tribunas de ABC y el Todo es Mentira de Risto Mejide que frecuenta ahora.

Precisamente en el diario monárquico  por antonomasia, donde publica de nuevo sus artículos, da una muestra de ello con un artículo tremendo contra Pedro Sánchez y sus máximos colaboradores, Adriana Lastra y José Luis Ábalos, que comienza con una casi cruel descripción del líder del PSOE, a quien conoce bien del hemiciclo de San Jerónimo:

"Si Sánchez está dispuesto a violar la Constitución como pretenden sus interlocutores, lo suyo sería designar como negociador a algún catedrático de Derecho de colmillo retorcido, o a un nuevo Rubalcaba, correoso y talleyrandiano, puesto que estaría poniendo proa a los arrecifes del Estado. Que la elegida sea Lastra es un indicador bastante fiable de que cuanto se trate en las sesiones, por escandaloso que resulte, no significa nada, carece de consecuencias, es un timo, una cabra que le hacen a Rufián y Borrás", escribe.

 

Y prosigue para cimentar su teoría de que Sánchez, en realidad, está dispuesto a ·"timar" a todos, incluidos a aquellos que le pueden dar la investidura: "Lastra tiene la ventaja de que se la puede desautorizar con gran facilidad, antes, durante o después del acuerdo: «Solo representaba al grupo parlamentario, ha comprometido más de lo que estaba en su mano, etcétera». Les digo por experiencia que uno puede firmar acuerdos de investidura inequívocos, con todas sus cláusulas bien ordenadas y numeradas, para luego ver cómo se incumple todo".

El remate

Para llegar a la conclusión de que Sánchez, una vez sea presidente, solo se preocupará por el propio Sánchez, dejando en el camino al que haga falta y haciendo lo contrario de lo que decía e incluso firmaba, como en tantas otras ocasiones:

"Por fin, si todo fallara, Sánchez distribuiría convenientemente las culpas entre los que no son Sánchez. Hecho lo cual, el escenario estaría dispuesto para un adelanto electoral donde se presentaría como la pobre víctima de unas derechas irresponsables, de unos populistas con los que no hay manera de dormir tranquilo por mucha voluntad que uno le ponga (sí, volvería a llamarles populistas) y de unos secesionistas irredentos que solo entienden el diálogo como quiebra de la legalidad (sí, volvería a salir al escenario con una rojigualda gigante a sus espaldas)".

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