| 05 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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¿Apoya la Generalitat suficientemente a la gastronomía alicantina?

Las cifras cantan incontestables y rotundas como axioma aritmético en vergonzante y manifiesto agravio comparativo

| Pedro Nuño de la Rosa Edición Alicante

La pregunta que intitula y plantea este artículo tiene multitud de respuestas según de quienes vinieran; desde el no rotundo con pitido de matasuegras incluido, hasta un admirativo y rendido: sí bastantemente.

Asistí, otro año más, a la presentación de "Menús L'Exquisit Mediterrani" una proposición colectiva de CONHOSTUR, APEHA, la primera es asociación hostelera en el ámbito de la Comunidad Valenciana, la segunda estrictamente de la provincia de Alicante, apoyadas, en este caso por el organismo oficial Turisme CV. Y tras la rueda de prensa en mesa presidida por María del Mar Valera, presidenta de APEHA y el secretario autonómico de Turisme, Francesc Colomer, pregunté a ambos, ya fuera de micrófonos y cámaras, por el grado en cantidades y cualidades que la Generalitat Valenciana presta, nos regala, a la hostelería alicantina.

Obviamente el político respondió con el discurso aprendido donde todo eran autobombo de ayudas, atenciones e inversiones públicas, pero ninguna carencia en las aportaciones que una "Secretaría" de Turismo (nunca han tenido a bien los distintos Gobiernos autonómicos darle el rango de Conselleria a la principal industria de la provincia de Alicante, y no mucho menor en Valencia y Castellón, tanto en el ámbito económico como en el empleo).

Colomer es un filósofo metido político, algo así como uncir al yugo del arado a un caballo cartujano de doma hípica. Y claro, le pasa lo que al Marqués de Villena: "ni una palabra mala, ni una obra buena". No es falta de dedicación en su empleo, es merma de presupuestos provenientes del Govern: en el caso de la provincia sureña 39.270.569 euros, remarcándome el rizoso y buena gente de Francesc que suponía millón y medio más que en el pasado ejercicio.

¿Pero es eso suficiente entre lo aportado socioeconómicamente, entre mano de obra ocupada, rentabilidad, impuestos, etc., y el peculio recibido desde la Conselleria de Hacienda? A todas luces no, si lo comparamos, pongamos por caso con los que se van a aportar a las industrias automovilísticas (dinero, exenciones y subvenciones), empezando por las baterías de Sagunto, y acabando por afines.

La provincia de Valencia recibe, según datos de la misma Consellería, el gasto en este propiamente ámbito turístico de 1.426,4 millones de euros aportados por los visitantes nacionales y extranjeros, compensándola desde la administración autonómica con algo más de 26 millones; mientras Alicante, que acoge un beneficio de 2.687, 5 millones no llega a los 40 ídem en ayudas de la Generalitat. Echen mano de la calculadora y comprobarán que a los alicantinos les corresponderían en equidad cerca de los 49 millones.

Ignominiosamente desde el Cap i Casal se acusa al "Sur también existe" de plañideros quejicas, en permanentes e injustificados berreos, y de no entender lo mucho que los quieren y delicadamente atienden en el Govern, pero las cifras de arriba (como muchas otras que podríamos traer a colación) cantan incontestables y rotundas como axioma aritmético en vergonzante y manifiesto agravio comparativo.

La hostelería se está viendo perjudicada por la actual crisis energética, habiéndose duplicado el coste de la luz y del gas en cualquier restaurante de tipo medio, pero y también en el bar de la esquina o en los salones de la BBC (bodas, bautizos, comuniones), y no vemos que Ximo Puig se retrate en bonificaciones para con los empresarios de la restauración (sensiblemente mayoritarios a otras explotaciones, y muchos de ellos de carácter familiar) al igual que ha hecho con el impuesto de sucesiones, o las rentas inferiores a 60.000 €.

Por otra parte, la hostelería en esta Comunidad autonómica, de marcada dependencia turística, sigue cojeando de una formación profesional continuada: idiomas, servicios de sala, utillaje culinario, sumillería, repostería, dietética, etc., y si bien hay regulación de costes que sólo puede controlar el Gobierno central, no es menos cierto que el Govern Valencià, de idéntico signo político, puede presionar a Pedro Sánchez, mientras aquí ayuda decidida y tangible mente (obras son amores) a los hosteleros.

Lo de "Menús L'Exquisit Mediterrani", está muy bien como punta de lanza de la gastronomía levantina para restaurantes con caché, sea el de buen producto y cocina de siempre, o de la novísima cocina de autor, y por ello debemos felicitar a quienes siguen manteniendo esta idea y práctica, pero no podemos olvidarnos, como me dijo Mar Varela: "estos apenas son más de una treintena, y además, con mucho esfuerzo intentan bandear la subida generalizada de todos los gastos, porque todo ha subido sensiblemente, mientras que nosotros/as intentamos mantener, no sabemos por cuánto tiempo, los precios de menú y cartas; sin embargo, hay miles de pequeñas empresas hosteleras familiares, que siempre han trabajado con precios muy medidos y beneficios que escasamente les dan para su subsistencia, y esas son las que más me preocupan, porque, con la que está cayendo, son las más sensibles e indefensas".