El Algarrobico no siempre fue un hotel ‘maldito’: los vecinos y los ayuntamientos de la zona defendían su apertura
Así iba a ser el hotel de 21 plantas y 411 habitaciones al borde del mar y más de 50 millones de euros dilapidados: un reportaje de televisión nos enseña el hotel almeriense que se quedó al 95% terminado.
Vista general del hotel de El Algarrobico
Hoy día El Algarrobico es un gigantesco fantasma de hormigón a la orilla del mar Mediterráneo en plena costa almeriense: 21 plantas y 411 habitaciones de lujo que no llegaron a estrenarse, pero que estuvieron a punto de hacerlo. Lleva 20 años deteriorándose, en medio de complicados procesos judiciales que desembocaron en una condena a la pena capital, el derribo, que aún no ha sido ejecutada. Más de 50 millones de euros se han invertido en este proyecto.
El Algarrobico es un preso en el corredor de la muerte y hoy día un apestado social ante la gran mayoría de la opinión pública. Pero eso no siempre ha sido así, ni mucho menos. De hecho, durante al menos una década, los vecinos de Carboneras, en cuyo término municipal se encuentra la construcción, pelearon para que el hotel pudiera abrir sus puertas. Lo veían como una fuente de riqueza y de puestos de trabajo para muchos de ellos. Y seguramente tenían razón, más allá de la cuestión medioambiental que lo acabó condenando.
De hecho, hoy en día el ayuntamiento de Carboneras sigue defendiendo la apertura del establecimiento y aboga por una solución negociada entre las partes implicadas. El alcalde, Salvador Hernández (Ciudadanos), cree que "lo normal es ponerlo en valor, ya sea como una residencia de mayores, ya sea como un hotel, pero dar servicio a la ciudadanía, crear empleo, crear riqueza”.
A principios de la segunda década de este siglo, entre 2010 y 2015, los vecinos se manifestaron en varias ocasiones junto al hotel e incluso en su interior. En una de esas protestas, en 2014, forzaron la entrada y pintaron la fachada para transformar la gigantesca pintada de los ecologistas, “hotel ilegal”, en otra en la que se leía el mensaje inverso, “hotel legal”.
No solo los vecinos pedían a gritos la apertura del hotel. También la mayoría de los ayuntamientos de la zona lo pedían. En concreto, en 2012, una treintena de alcaldes de la zona -tanto del PP como del PSOE- se pronunciaron de manera oficial a favor de El Algarrobico a pesar de que en ese momento ya había sentencias judiciales del TSJA que hacían inviable el proyecto.
En concreto, tanto Mancomunidad de Municipios del Almanzora como la Mancomunidad de Municipios del Levante Almeriense aprobaron sendos manifiestos para pedir la culminación, apertura y puesta en funcionamiento del hotel. Como los vecinos, no lo veían como un atentado urbanístico al Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar sino como una inversión que iba a crear empleo y atraer riqueza a la zona. Sostenían además que impedir el proyecto y tirar a la basura la inversión realizada enviaba un mensaje nefasto a posibles inversores que estuvieran barajando emprender proyectos en la costa almeriense.
Así era el hotel que quedó prácticamente terminado
Las cámaras del programa de TVE ‘Comando Actualidad’ accedieron al hotel en el verano de 2014. El edificio llevaba ya cerrado cerca de una década. Las imágenes revelan una infraestructura muy dañada ya por el paso del tiempo, pero a la vez demuestran que en el momento de paralizarse las obras estaba casi terminado.
Tanto es así que en alguna de las plantas, las habitaciones disponían ya de muebles y camas con juego de cama, edredones, almohadas e incluso televisor (robado poco después del cierre). Se trataba de una inversión millonaria dilapidada, de un edifico declarado ilegal, pero que gozó de la simpatía de los vecinos y los ayuntamientos de la zona durante mucho tiempo. Ahora mismo es un fantasma de hormigón a pie de playa que debería ser urgentemente demolido. Una urgencia que lleva más de una década de retraso.