Cuenta atrás para que el Faro de Trafalgar sea declarado monumento
El faro del siglo XIX situado en Los Caños de Meca (Barbate) es uno de los más emblemáticos de la costa de Cádiz. Ahora su puesta en valor lo aleja de convertirse en un negocio.

Faro de Trafalgar, Cádiz.
El Faro de Trafalgar, situado en Los Caños de Meca, en el término municipal de Barbate, será dentro de muy poco tiempo declarado como monumento y es que esta edificación es una de las más singulares de la costa gaditana, testigo de relevantes acontecimientos históricos por su ubicación estratégica. Ahora el faro se pone en valor, a través del trámite de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, del Ministerio de Cultura, que ha resuelto incoar expediente de declaración de Bien de Interés Cultural, en la categoría de monumento.
Así, según ha publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de este lunes 16 de junio se dispone la apertura de un periodo de información pública, de 20 días a contar desde este martes, así como da traslado de la resolución al Ayuntamiento de Barbate, a Puertos del Estado, a la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, a la Junta de Andalucía y al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. Una medida que aleja al Faro de convertirse en un negocio de ocio más.

Faro de Trafalgar, Barbate, Cádiz.
La declaración como monumento servirá para garantizar la protección patrimonial de los valores históricos, científicos y técnicos del bien, sin que dicha protección pueda suponer interferencia alguna para las competencias previstas en la Ley de Puertos del Estado y Marina Mercante, respecto de los cometidos que sean necesarios para el correcto sistema de señalización marítima español, ya que el faro sigue iluminando la costa y guiando a los barcos que por ella navegan.
Un enclave único
El Faro de Trafalgar se ubica en uno de los lugares más bellos de la costa y también estratégico, ya que se construyó en 1860 frente al lugar donde se produjo la famosa batalla de Trafalgar entre España e Inglaterra (1805). Fue obra del ingeniero Eduardo Saavedra Moragas (1829-1912), en colaboración con Rafael Navarro, Antonio de Palacio y Manuel García, alumnos de la Escuela de Caminos, y un ejemplo de revolución tecnológica de su tiempo.
Desde aquí se contemplan unas impresionantes vistas del Estrecho de Gibraltar y atardeceres en los que el sol se sumerge en el mar. Pero es que además el enclave posee un importante valor arqueológico, con restos desde el neolítico a la época romana, como ha contrastado la Universidad de Cádiz.
Por si todo esto fuera poco, se emplaza en un monumento natural: el 'tómbolo de Trafalgar', conformado por el cabo y un pequeño istmo que lo une a tierra firme. Es decir, el faro se emplaza en una especie de isla que dependiendo de la subida o bajada de las mareas puede estar aislado por el agua o unido a la costa por dunas de arena, que es lo que ocurre habitualmente, cubriendo incluso el acceso habilitado.
El Faro de Trafalgar se libra de ser un 'negocio'
Un capricho de la naturaleza en continuo movimiento, que parece que 'se salva' de la transformación por la acción humana porque hasta ahora sobre el mismo pesaba el proyecto para construir un restaurante y un centro de interpretación en el faro que fue aprobado en abril de 2024 por el Gobierno de España. El Ejecutivo socialista defendió, tras una concesión de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, que el proyecto era "compatible con los usos propios de señalización marítima de los faros".
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Esto desató protestas vecinales y de ecologistas por la privatización del espacio por parte de un empresario dedicado al ocio nocturno. Ahora esta nueva declaración parece librar al Faro de Trafagar de convertirse en un negocio y pasará si supera los trámites a ser parte del patrimonio monumental andaluz.