Jesús Aguirre se despide como presidente del Parlamento tras cuatro años solventando crisis con humor y desparpajo
El acuerdo entre PP y Vox para gobernar la Junta de Andalucía mueve puestos en la Mesa del Parlamento y supone el ascenso de Ana Mestre y la salida de Aguirre a un nuevo destino.
El presidente del Parlamento andaluz, Jesús Aguirre.
El Parlamento de Andalucía vivirá este jueves una jornada con sabor a despedida. Jesús Aguirre dejará la Presidencia de la Cámara autonómica apenas un mes después de haber sido reelegido en el cargo. Ahora se abre una nueva etapa para el político del PP-A que tiene como nuevo destino el Senado, cargo que ocupará por designación autonómica, poniendo fin a una trayectoria política en la que ha pasado de gestionar algunas de las mayores crisis sanitarias de Andalucía a convertirse en uno de los presidentes parlamentarios más singulares que ha tenido la institución.
La salida de Aguirre responde a los cambios acordados entre el PP-A y Vox dentro del pacto que permitió la investidura de Juanma Moreno el pasado 2 de julio. El acuerdo reserva para Vox la Vicepresidencia Primera de la Mesa del Parlamento, una reorganización que obliga a remodelar el órgano de gobierno de la Cámara.
Para hacerlo posible, Aguirre presentó esta semana su renuncia como presidente. Su marcha allanará el camino para que la actual vicepresidenta primera, la gaditana Ana Mestre (45 años), sea elegida como nueva presidenta del Parlamento, mientras que la diputada de Vox por Granada Beatriz Sánchez ocupará previsiblemente el puesto que deja vacante la dirigente popular.
La vicepresidenta primera del Parlamento andaluz, Ana Mestre, y el presidente, Jesús Aguirre.
Más allá de la aritmética parlamentaria, la despedida de Aguirre supone el cierre de una etapa difícil de encasillar en los moldes habituales de la política institucional. Médico de profesión, fundador del Sindicato Médico Andaluz y antiguo consejero de Salud, llegó a la Presidencia del Parlamento en julio de 2022 con una forma de entender la política tan directa como reconocible.
Aguirre supo poner el tono coloquial a la política andaluza
Acostumbrado a hablar sin rodeos, Aguirre se ganó fama de presidente cercano y poco amigo de los discursos grandilocuentes. Durante los debates más tensos no era extraño escucharlo pedir orden con expresiones tan castizas como aquello de que el hemiciclo parecía "un mercado de abastos" o reclamar silencio afirmando que "esto no es una churrería" o con un ya conocido: "Un poquito de por favor". Su estilo contrastó con el clima de creciente crispación que se vive en muchas cámaras legislativas y le permitió ejercer de árbitro parlamentario con una mezcla de firmeza, humor y espontaneidad.
Sin embargo, su historia política reciente comenzó mucho antes de ocupar el sillón de la Presidencia. En enero de 2019, cuando preparaba un viaje familiar, recibió la llamada de Juanma Moreno para hacerse cargo de la Consejería de Salud y Familias. Lo que parecía un destino tranquilo acabó convirtiéndose en una auténtica prueba de resistencia.
Primero llegó la crisis de la listeriosis, después el virus del Nilo y, poco más tarde, la pandemia de Covid-19. Fueron años de máxima presión política y personal que marcaron profundamente al dirigente cordobés. Él mismo reconoció en más de una ocasión el desgaste emocional que supuso aquella etapa, marcada por jornadas interminables, decisiones difíciles y el contacto constante con el sufrimiento de miles de familias.
Esa capacidad para sobrevivir a las tormentas políticas acabó reforzando su figura dentro del Partido Popular andaluz. Tras la mayoría absoluta obtenida por Juanma Moreno en 2022, Aguirre fue elegido presidente del Parlamento y trasladó a la Cámara la misma naturalidad que había mostrado durante su etapa sanitaria.
Ahora regresa al Senado, institución que ya conoce bien tras haber sido senador durante tres legislaturas. Su nombramiento está previsto en el mismo pleno en el que se formalizará su despedida como presidente.
La renuncia de Aguirre deja además un pequeño hueco en la historia parlamentaria andaluza. Solo existe un precedente similar desde la creación de la Cámara autonómica: la dimisión del socialista Ángel López en 1988.
El jueves termina una etapa política de la que Aguirre ha sido uno de los protagonistas ya que se marcha dejando tras de sí un estilo propio, alejado de los formalismos y más cercano a la consulta de un médico de pueblo que a los códigos tradicionales de la política. Una forma de entender el cargo que, para bien o para mal, convirtió cada sesión en algo menos previsible.
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