Baelo Claudia: un viaje renovado a la 'pequeña Roma' del Atlántico enmarcada por la playa de Bolonia
Este es el destino 'soñado' de cualquier veraneante porque une una de las playas más salvajes y bellas de Andalucía con uno de los conjuntos arqueológicos más interesantes de la región, que ahora reabre al público su museo incorporando piezas originales.
(Foto de ARCHIVO) Imagen del Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia en Tarifa (Cádiz).
Pocas ciudades romanas pueden presumir de un escenario tan espectacular como la antigua ciudad de Baelo Claudia. A espaldas de la paradisíaca playa de Bolonia, entre la arena dorada, el intenso azul del Atlántico y el Parque Natural del Estrecho, este enclave arqueológico de la localidad gaditana de Tarifa lleva siglos contemplando el punto donde Europa y África parecen darse la mano. Allí donde hoy el viento mueve las dunas y las olas rompen sobre la costa, hace dos mil años prosperó una ciudad que vivía del comercio marítimo, del atún y del codiciado garum, la salsa de pescado que conquistó el Imperio romano.
A partir del próximo 28 de julio, los visitantes tendrán un motivo más para acercarse hasta este rincón único de la costa gaditana: la reapertura del museo del Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia, que vuelve a recibir al público tras una profunda rehabilitación del edificio y una completa renovación de su discurso expositivo.
Imagen del Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia en Tarifa (Cádiz).
La actuación, impulsada por la Consejería de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte de la Junta de Andalucía, ha supuesto una inversión cercana a 1,3 millones de euros y permite mostrar, por primera vez de forma integrada, los hallazgos realizados en el yacimiento durante las dos últimas décadas. Al respecto, la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, ha destacado que la renovación de los contenidos permitirá acercar al visitante las investigaciones desarrolladas desde la inauguración del museo en 2007 y explicó que el nuevo espacio nace con vocación de evolucionar conforme avancen las excavaciones arqueológicas.
Una ciudad viva hace dos mil años... y también hoy
Fundada en el siglo II antes de Cristo y convertida en municipio por el emperador Claudio, Baelo Claudia fue una auténtica potencia económica del sur de Hispania. Su ubicación estratégica, frente al Estrecho de Gibraltar y muy próxima al norte de África, la convirtió en un importante centro comercial. Aquí llegaban los atunes capturados durante las almadrabas para ser transformados en salazones y en el célebre garum, un producto tan apreciado en Roma que viajaba desde estas costas hasta las mesas de las familias más influyentes del Imperio.
No deja de ser una curiosa continuidad histórica que, dos mil años después, el atún rojo siga siendo uno de los grandes emblemas gastronómicos de la costa gaditana. Pero Baelo Claudia fue mucho más que una factoría de salazones. En ningún otro lugar de España puede contemplarse con tanta claridad la planificación urbanística de una ciudad romana.
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Hoy, recorrer sus calles sigue siendo uno de los mejores ejercicios para imaginar cómo era la vida en la antigua Roma. El foro, la basílica, el mercado, las termas, las tabernas, el teatro con capacidad para unos 2.000 espectadores o las antiguas factorías de salazón permiten comprender con una claridad excepcional la organización de aquella pequeña Roma levantada junto al Atlántico.
El nuevo museo pretende precisamente complementar ese paseo al aire libre con una narración más completa de la historia de la ciudad. El recorrido comienza incluso antes de la fundación romana, con un espacio dedicado al poblado prerromano de la Silla del Papa, y continúa explorando la vida cotidiana, las creencias, la economía y el mundo funerario de los antiguos habitantes de Baelo.
El Doríforo y Junia Rufina, protagonistas del nuevo recorrido
Entre las grandes novedades sobresale la incorporación del Doríforo de Baelo Claudia, una de las esculturas más importantes conservadas en el yacimiento. Inspirada en el famoso modelo del escultor griego Policleto, la pieza constituye uno de los mejores ejemplos del grado de romanización alcanzado por la ciudad y del refinamiento artístico que llegó a adquirir.
Museo Baelo Claudia.
El visitante también podrá contemplar la estatua original de Junia Rufina, una de las grandes benefactoras de Baelo Claudia, presentada en una recreación de su templete que permite comprender mejor el contexto monumental en el que estuvo situada. La figura de esta mujer de la élite local ilustra el relevante papel que algunas ciudadanas desempeñaron durante el Alto Imperio romano.
Además, el museo apuesta decididamente por las piezas originales. Las antiguas reproducciones del reloj solar y del sileno dejan paso a objetos auténticos, mientras que las réplicas se trasladan ahora al propio yacimiento para explicarlas en su ubicación histórica.
Un museo pensado para seguir creciendo
La principal novedad conceptual de esta remodelación es que el museo deja de ser una exposición cerrada para convertirse en un espacio dinámico. Su nueva museografía permitirá incorporar futuras piezas conforme continúen las investigaciones arqueológicas, haciendo que cada visita pueda ofrecer nuevas sorpresas.
El proyecto también ha renovado completamente la iluminación, los soportes expositivos y los recursos gráficos. Mapas, reconstrucciones virtuales, infografías y paneles interpretativos ayudan a conectar las piezas expuestas con los edificios que el visitante puede recorrer en el exterior, creando una experiencia mucho más inmersiva.
Especial atención se ha prestado igualmente a la accesibilidad universal, con recursos que facilitan la comprensión de los contenidos a públicos de diferentes edades y capacidades.
Coincidiendo con la reapertura, el museo acoge la exposición temporal "Baelo Claudia, una historia a trazos", del ilustrador gaditano Arturo Redondo. La muestra ofrece una original mirada gráfica a la antigua ciudad mediante ilustraciones realizadas con el asesoramiento científico del equipo del conjunto arqueológico. Entre ellas destaca una espectacular vista aérea que reconstruye la ensenada de Bolonia, el puerto, los templos, las murallas, las termas, el mercado y las factorías de salazón tal y como pudieron contemplarse hace casi dos mil años.
Naturaleza, historia y mar en un mismo destino
La reapertura del museo supone mucho más que la renovación de un espacio expositivo. Es una nueva invitación a descubrir una ciudad que, tras siglos de esplendor, terremotos y abandono, continúa revelando secretos a los arqueólogos.
En pocos lugares es posible recorrer un foro, unas termas o unas antiguas factorías de salazón con el rumor del Atlántico de fondo y la inmensa duna de Bolonia a apenas unos pasos. Baelo Claudia no solo es uno de los conjuntos arqueológicos romanos mejor conservados de España; es también un lugar donde patrimonio, paisaje y naturaleza forman un todo inseparable.
Hoy ya no recibe mercaderes llegados de todo el Mediterráneo ni exporta el apreciado garum a las grandes ciudades del Imperio, pero sigue atrayendo a miles de visitantes que encuentran en este rincón de Tarifa una combinación difícil de igualar: arqueología, historia, gastronomía y una de las playas más bellas de Andalucía. Con la reapertura de su museo, la antigua ciudad romana vuelve a demostrar que la historia, cuando se conserva y se cuenta bien, sigue tan viva como hace dos mil años.