Los casos de fiebre del Nilo aumentan en Andalucía hasta los 59 afectados
Este lunes se han notificado cuatro nuevos casos, tres de ellos graves, en las provincias de Sevilla y Huelva.

La prevención de las picaduras de mosquito para evitar la fiebre del Nilo Occidental.
El número de casos humanos de fiebre del Nilo Occidental aumenta en Andalucía en lo que va de 2026 y asciende a 59 afectados, después de que la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta haya notificado este lunes cuatro nuevos casos en las provincias de Sevilla y Huelva, de los que tres han sido graves.
En concreto, desde la última actualización realizada el pasado viernes, se ha localizado un nuevo caso en Aznalcázar, Almensilla y Dos Hermanas, en la provincia de Sevilla, y uno en San Bartolomé (Huelva), según la última actualización de la administración andaluza.
De los 59 casos confirmados hasta el momento, 38 han presentado una enfermedad leve y 21 han desarrollado enfermedad neuroinvasiva. En cuanto a su evolución clínica, desde el inicio del recuento se han registrado dos fallecidos y han sido ingresadas 24 personas desde el comienzo del conteo, de las que siete permanecen estándolo.
Las provincias de Sevilla y Huelva concentran la mayoría de los casos
Aunque este virus, que se transmite a través de las picaduras de mosquitos, se ha detectado en casi todas las provincias andaluzas, es en Sevilla y Huelva donde se producen los principales focos. El municipio de Villamanrique de la Condesa continúa siendo el municipio con mayor número de positivos, con once, seguido de Dos Hermanas con nueve, Coria del Río, con seis; La Puebla del Río, Almensilla y Aznalcázar con cinco casos cada uno.
A ellos se suman Palomares del Río y Sevilla, con tres casos positivos cada uno de ellos; Los Palacios y Villafranca y Bollullos de la Mitación han contabilizado tres, mientras que Olivares, San Juan de Aznalfarache y los onubenses de Hinojos, Niebla y San Bartolomé han contabilizado un caso cada uno.
Un total de 30 municipios en alerta
En paralelo, actualmente son 30 los municipios andaluces declarados como áreas en alerta por circulación del virus del Nilo Occidental. Así, la última actualización ha incorporado a San Bartolomé de la Torre.
Por provincias, se encuentra en esta situación; Lopera, en Jaén; Cártama y Málaga capital --en Campanillas--; Pulpí, en Almería; Algodonales y Jerez de la Frontera, en Cádiz; Hinojos, Niebla y San Bartolomé de la Torre en Huelva; y otros 21 municipios de la provincia de Sevilla.
En concreto, en Sevilla permanecen en alerta Almensilla, Aznalcázar, Benacazón, Bollullos de la Mitación, Coria del Río, Dos Hermanas, La Puebla del Río, Los Palacios y Villafranca, Mairena del Aljarafe, Palomares del Río, Huévar del Aljarafe, Las Cabezas de San Juan, San Juan de Aznalfarache, Guillena, Pilas, Utrera, Gerena, Olivares, Sanlúcar la Mayor, Sevilla capital y Villamanrique de la Condesa.
La declaración de un área en alerta implica intensificar las vigilancais entomológica, animal y humana, además de activar acciones de promoción comunitaria y reforzar la comunicación a la ciudadanía para fomentar las medidas de protección frente al virus. Los ayuntamientos deben también intensificar el control y tratamiento de los mosquitos transmisores.
La prevención consiste en evitar las picaduras
Ante este escenario, la Consejería ha incidido en la necesidad de adoptar medidas de protección y prevención, especialmente entre las personas vulnerables y en aquellos municipios donde se ha detectado una elevada presencia del mosquito vector durante las últimas semanas.
Entre las recomendaciones se encuentra utilizar repelentes registrados, cubrir la mayor parte del cuerpo con ropa clara y evitar perfumes y otros olores intensos que puedan atraer a los mosquitos. También aconseja instalar mosquiteras, utilizar insecticidas domésticos o repelentes ambientales y apagar las luces cuando no sean necesarias.
Asimismo, Salud Pública ha enfatizado en la importancia de evitar acumulaciones de agua estancada en piscinas, albercas, lavaderos, jardines, macetas, juguetes o cubos, ya que estos espacios pueden convertirse en lugar de cría de las larvas de mosquito.