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El derrumbe de la torre del castillo de Almonacid: esta vez no hay foto de Page

Cuando el Puente Viejo de Talavera de la Reina se derrumbó, Emiliano García-Page acudió raudo a posar ante las cámaras, con el Tajo como telón de fondo, en un gesto mediático bien calculado. Sin embargo, el reciente colapso de la torre del Castillo de Almonacid ha sido recibido con su silencio y ausencia.

El castillo de Almonacid, después del derrumbe de parte de su estructura.

El castillo de Almonacid, después del derrumbe de parte de su estructura.

Publicado por
Félix Hernández

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El pasado jueves, la torre conocida como “la Barbacana” del Castillo de Almonacid de Toledo, una fortaleza de origen musulmán del siglo IX, se desplomó en la madrugada, dejando tras de sí un reguero de escombros y un vacío irreparable en el patrimonio histórico y artístico de Castilla-La Mancha. Este símbolo medieval, que llevaba años en la Lista Roja de Hispania Nostra por su estado ruinoso, no resistió las lluvias recientes que erosionaron su estructura de adobe, un material puro pero frágil ante la falta de conservación. La alcaldesa, Almudena González, expresó el dolor de un pueblo que ve desmoronarse su identidad, mientras reclama, una vez más, la atención de las autoridades.

La caída de esta torre no es solo un accidente natural; es el colofón de décadas de abandono. Construido para proteger rutas entre La Mancha y Andalucía, el castillo fue testigo de batallas, reformas del arzobispo Pedro Tenorio en el siglo XIV y hasta de la Guerra de la Independencia. Su valor histórico y estético, sin embargo, no ha sido suficiente para movilizar recursos. El Ayuntamiento, con un presupuesto limitado y un expediente de ruina en trámite, lleva años alertando del deterioro sin respuesta contundente.

Curiosamente, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, no ha aparecido esta vez frente a las cámaras, como sí hizo hace semanas tras el derrumbe del Puente Viejo de Talavera de la Reina. Aquel suceso, más mediático por su impacto visual y la relevancia de la ciudad, lo llevó a posar con gesto serio junto al Tajo desbordado.

Ahora, en Almonacid, el silencio es ensordecedor. ¿Dónde está el compromiso con el patrimonio cuando las luces de la prensa no enfocan? La pérdida de la torre de Almonacid merece más que indiferencia; exige una reflexión sobre la gestión cultural de Page, que parece priorizar titulares sobre la preservación real de nuestra historia. El castillo, como tantos otros bienes en riesgo, no puede esperar a la próxima foto oportuna.

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