García-Page no se fía de la gestión de Sánchez: pide al Miteco la cesión de las confederaciones hidrográficas
La desconfianza hacia la gestión hídrica del Gobierno de Pedro Sánchez ya no se disimula ni dentro del propio PSOE. El presidente de Castilla-La Mancha da un paso más y reclama asumir competencias clave ante el atasco burocrático y la falta de soluciones desde Madrid

El jefe del Ejecutivo regional, Emiliano García-Page, preside, en Almansa, el acto institucional con motivo del Día Mundial del Agua 17/3/2026
El malestar con la política del agua del Ejecutivo central sigue creciendo y esta vez ha sido Emiliano García-Page quien ha puesto negro sobre blanco su desconfianza. El presidente castellano-manchego ha anunciado que su Gobierno pedirá al Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) que le ceda parte de la gestión de las confederaciones hidrográficas. Un movimiento que evidencia el desgaste de la estrategia del gabinete de Pedro Sánchez en esta materia.
Durante un acto institucional celebrado en Almansa con motivo del Día Mundial del Agua, Page ha dejado claro que su Ejecutivo está dispuesto a asumir incluso el lastre administrativo acumulado con tal de desbloquear la situación. Según ha defendido, la Junta quiere hacerse cargo de expedientes paralizados desde hace años para dar respuesta a regantes y ciudadanos que, a su juicio, están pagando las consecuencias de una “atrofia burocrática” que se enquista sin soluciones desde el Gobierno central.
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El dirigente socialista, cada vez más incómodo con la línea de La Moncloa, ha rechazado además las críticas que acusan a su Ejecutivo de utilizar el agua con fines electorales. En su opinión, el problema va mucho más allá de la política y tiene un impacto directo en la economía real: hay empresas que han frenado inversiones por la falta de garantías en el suministro.
Lejos de alinearse con los planteamientos del Ejecutivo de Sánchez, Page ha cuestionado abiertamente los actuales planes de cuenca, que considera poco realistas y difíciles de sostener desde el punto de vista social. Incluso ha puesto en duda los sistemas de medición actuales, planteando la posibilidad de que Castilla-La Mancha instale sus propios piezómetros para controlar los niveles de agua sin depender de datos externos.
El presidente autonómico ha vuelto a advertir del impacto que podría tener la nueva Directiva Marco del Agua, cuya aplicación, ha sostenido, sería “catastrófica” en las condiciones actuales. Por ello, ha insistido en la necesidad de prorrogarla y frenar revisiones que, en su opinión, se están planteando con criterios “demasiado agresivos”.
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Pero la crítica no se ha quedado ahí. Page también ha abierto la puerta a un escenario que evidencia la falta de planificación nacional: que Castilla-La Mancha acabe reclamando conexiones con la red de desaladoras del Levante para abastecer a zonas limítrofes. Una solución que, según ha apuntado, sería vista con normalidad si se tratara de un único territorio, pero que choca con la actual fragmentación y la ausencia de una estrategia común.
El presidente regional no ha ocultado su preocupación por la situación de cuencas clave como el Guadiana, el Segura, el Júcar o el Tajo, todas ellas bajo presión y sin una respuesta clara desde el Gobierno. Un diagnóstico que deja en evidencia las grietas internas en el PSOE en uno de los asuntos más sensibles para varias comunidades autónomas.