crisis migratoria
La hipocresía de Page: 'descubre' Ceuta un mes después pero le reprocha a Sánchez su ausencia
El presidente castellano-manchego cuestiona la tardanza del Gobierno central después de permanecer callado desde el asalto fronterizo y limitar su agenda pública durante buena parte de agosto a una aparición por el eclipse

Page y Sánchez, ante todo vacaciones
Emiliano García-Page ha regresado de su descanso agosteño dispuesto a afearle a Pedro Sánchez sus vacaciones. El presidente de Castilla-La Mancha denunció el miércoles que el Gobierno tardó casi un mes en reaccionar ante la crisis de Ceuta. Pero él mismo lo ha hecho 26 días después de aquel 30 de julio. Hasta entonces, él tampoco había encontrado un hueco para pronunciarse.
“A lo mejor ese mando único hubiera estado mucho antes de haber sido al final de las vacaciones. Es triste llegar a esta conclusión”, sostuvo durante la inauguración de un gimnasio municipal en Navalcán. Page calificó lo sucedido como una “invasión”, una “vulneración de la integridad territorial de España” y un problema de seguridad nacional que exigía responder “con toda la fuerza del Estado desde el primer momento”.
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La crítica tiene fundamento. El Ejecutivo de Sánchez no declaró la situación de interés para la Seguridad Nacional ni estableció un mando único hasta el 25 de agosto. Sin embargo, Page ha necesitado prácticamente el mismo calendario para descubrir la gravedad de lo ocurrido. Veintiséis días callado y, al vigesimoséptimo, apareció el látigo. El que se retrae rápidamente.
Una agenda reducida al eclipse
Su última jornada pública ordinaria se produjo el 27 de julio, cuando visitó el puesto de mando contra incendios de La Iglesuela y el Hospital Universitario de Cuenca. Dos días después concedió una entrevista radiofónica y el 30 publicó un vídeo para celebrar los avances del proyecto de Meta en Talavera. Después bajó la persiana política: durante casi cuatro semanas, su única presencia pública localizada fue para contemplar el eclipse desde Toledo.
Page reapareció fugazmente el 12 de agosto en el Centro Operativo Regional de Lucha contra Incendios Forestales de Toledo para presenciar el eclipse. La Junta distribuyó numerosas fotografías, aunque no realizó declaraciones sobre la situación en Ceuta. Después volvió a salir del radar hasta la inauguración de Navalcán.
El Gobierno regional sí rompió parcialmente el silencio el 20 de agosto. Fuentes de la Consejería de Bienestar Social comunicaron que Castilla-La Mancha seguía sin conocer cuántos menores procedentes de Ceuta tendría que acoger y reclamaron al Ejecutivo central información y garantías. La Junta habló; Page todavía no.
Ahora exige devolver a Marruecos a todos los que entraron ilegalmente y acusa a Moncloa de generar “zozobra, desasosiego e incertidumbre”. Puede llevar razón en buena parte del diagnóstico, nadie lo discute. Lo que cuesta más comprar es la pose del vigilante que dio la alarma desde el primer minuto. Page llegó tarde a Ceuta y se encontró allí con Sánchez. Volvía también de vacaciones.
