Mañueco ya prevé el tirón de Vox en Castilla y León y se abre a pactar
El Partido Popular asume un escenario parlamentario ajustado pese a su evidente ventaja electoral y apela a la estabilidad institucional frente a la fragmentación del voto

Mañueco y García Gallardo, exportavoz del Grupo Parlamentario Vox.
La campaña autonómica en Castilla y León arranca con un escenario que en el Partido Popular consideran previsible: Alfonso Fernández Mañueco podría tener que volver a entenderse con Vox para garantizar la gobernabilidad. No por debilidad política —sostienen en su entorno— sino por una aritmética parlamentaria cada vez más fragmentada.
En las elecciones de 2022 Vox pasó de un procurador a trece y se convirtió en socio del Ejecutivo autonómico. Ahora, en el PP creen que la formación consolidará su espacio e incluso podría ampliarlo, lo que obligaría a acuerdos si ningún partido alcanza mayoría suficiente.
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El análisis interno se apoya en la tendencia nacional. Tras crecer en Aragón y Extremadura, los populares dan por hecho que el partido de Abascal mantendrá un nivel alto de apoyo también en Castilla y León. Aun así, Mañueco insiste en que su objetivo es gobernar en solitario y centrar la campaña en la gestión realizada durante la legislatura.
El PP quiere poner el foco en la estabilidad institucional y en su experiencia de gobierno frente a un escenario político más polarizado. Por eso evitará, en lo posible, trasladar debates nacionales a la campaña autonómica, que pretende orientar hacia servicios públicos, mundo rural y economía regional.
Los populares subrayan que el acuerdo anterior permitió garantizar gobernabilidad y sacar adelante medidas en un parlamento fragmentado. En este contexto, no hablan de dependencia sino de responsabilidad: si las urnas obligan, volverán a negociar.
La clave electoral será si el PP logra ampliar su ventaja o si el reparto de votos reproduce un equilibrio similar al de la legislatura actual. En cualquier caso, el mensaje del entorno de Mañueco es claro: prioridad a la estabilidad y disposición a dialogar para evitar bloqueos políticos.