Receta de bacalao al ajoarriero: así se prepara este clásico de la cocina leonesa
¿Por qué el bacalao al ajoarriero sigue siendo uno de los guisos más apreciados del norte de España? La clave está en una receta humilde de bacalao, sofrito y pimiento choricero convertida con el tiempo en un clásico.

Bacalao al ajoarriero
El origen del bacalao al ajoarriero se relaciona con los arrieros que transportaban mercancías por el interior peninsular, lo que explica su presencia en territorios como León, Navarra o Aragón. Pocos ingredientes de la cocina tradicional tienen una historia tan larga como el bacalao. Mucho antes de llegar a las cocinas españolas, este pescado ya protagonizaba rutas marítimas, comercio y técnicas de conservación que marcaron la alimentación en Europa durante siglos.
Bacalao al ajoarriero tradicional: receta fácil con tomate y pimiento choricero

Bacalao al ajoarriero
El bacalao al ajoarriero es uno de los platos más conocidos de la cocina tradicional del norte de España. Se prepara con un sofrito de verduras al que se incorporan tomate, pimiento choricero y lomos de bacalao, que se cocinan suavemente para que el pescado quede jugoso y bien impregnado de la salsa.
Ingredientes
- 400 g de lomos de bacalao desalado
- 1 cebolla grande
- 3 dientes de ajo
- 2 cucharaditas de carne de pimiento choricero
- 150 g de salsa de tomate casera
- 1 pimiento rojo
- ½ pimiento verde
- ½ cayena o guindilla
- Aceite de oliva virgen extra
Resumen práctico

Bacalao congelado
- Descongelar el bacalao en la nevera la noche anterior.
- Lavar y cortar en tiras el pimiento rojo y el pimiento verde.
- Pelar y picar la cebolla y los dientes de ajo.
- Sofreír la cebolla en aceite de oliva durante unos minutos y añadir los ajos.
- Incorporar la cayena y los pimientos y cocinar hasta que las verduras estén bien pochadas.
- Añadir la salsa de tomate y la carne de pimiento choricero.
- Colocar los lomos de bacalao en la cazuela y cocinar a fuego suave unos 10 minutos.
- Dejar reposar el pescado unos minutos antes de servir.
Preparación paso a paso

Recipiente con rejilla para descongelar
• Si el bacalao es congelado, pasarlo a la nevera la noche anterior para que se descongele de forma lenta. Lo mejor es colocarlo sobre una rejilla, un colador o un escurridor dentro de un recipiente, de modo que el líquido que vaya soltando no permanezca en contacto con el pescado. Así conservará mejor su textura.

• Una vez descongelado, comprobar que los lomos estén bien limpios y secos. Si tienen exceso de humedad, secarlos con papel de cocina antes de incorporarlos a la cazuela. Este paso ayuda a que el pescado se cocine mejor y a que la salsa no quede aguada.

Pimientos rojos
• Lavar el pimiento rojo y el pimiento verde, retirar las semillas y las partes blancas del interior y cortarlos en tiras finas o en bastones pequeños. De esta forma se pocharán antes y quedarán mejor integrados en la salsa.

Cortar cebolla
• Pelar la cebolla y los dientes de ajo. Picar la cebolla en trozos pequeños para que se deshaga mejor durante la cocción y cortar los ajos en láminas finas o en trocitos, según se prefiera encontrarlos luego en el sofrito.

Sartén con aceite
• Verter un buen chorro de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia o en una cazuela baja y calentar a fuego medio. Añadir la cebolla y cocinar durante unos 3 minutos, removiendo de vez en cuando para que se ablande sin dorarse demasiado. Incorporar después el ajo y cocinar 1 minuto más, vigilando que no se queme, ya que podría amargar la salsa.

Guindilla
• Agregar la media cayena y los pimientos cortados. Cocinar todo junto a fuego medio-bajo durante unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que las verduras estén bien pochadas y el conjunto haya reducido ligeramente. Este paso es importante para que el sofrito gane sabor y quede meloso

Salsa tomate
- Añadir la salsa de tomate casera y la carne de pimiento choricero. Mezclar bien hasta que ambos ingredientes se integren con las verduras y cocinar un par de minutos más para que la salsa se asiente. Probar el punto de sal solo al final si fuera necesario, ya que el bacalao puede aportar suficiente sazón.

Olla convencional
- Colocar los lomos de bacalao sobre la salsa, con la piel hacia abajo si la llevan, procurando que queden bien asentados en la cazuela. Cocinar a fuego suave durante unos 8 o 10 minutos, sin remover bruscamente, para que el pescado no se rompa. Si la cazuela lo permite, se puede mover con suavidad en vaivén para ligar un poco la salsa.

- Cuando el bacalao esté en su punto, apagar el fuego y dejar reposar 3 minutos antes de servir. Ese breve reposo ayuda a que los jugos se asienten y a que el pescado termine de impregnarse del sabor del sofrito.
Un guiso sencillo, lleno de sabor, que demuestra cómo el bacalao en salazón sigue siendo protagonista de muchas recetas tradicionales
De los vikingos a Terranova: el origen de la pesca del bacalao

La historia del bacalao comienza mucho antes de que apareciera en las recetas tradicionales. En el siglo X, los vikingos ya pescaban este pez en aguas del Atlántico norte y descubrieron que podía secarse al aire frío sin estropearse. Este método, conocido hoy como stockfish, permitía conservar el pescado durante meses y lo convirtió en un alimento fundamental para largas travesías y para las poblaciones alejadas de la costa. Con el paso de los siglos, el bacalao se transformó en uno de los productos más valiosos del comercio europeo. Su facilidad para conservarse y transportarse lo convirtió en un alimento clave en una época en la que no existía refrigeración.
La expansión vasca y portuguesa en Terranova

En el siglo XVI, pescadores vascos y portugueses comenzaron a viajar a los ricos caladeros de Terranova. Aquellas expediciones marcaron el inicio de la gran pesca oceánica del bacalao y abrieron una nueva etapa en la economía marítima europea. Los marineros vascos perfeccionaron el uso de la sal para conservar el pescado durante las travesías. Gracias a este sistema podían transportar grandes cantidades de bacalao hasta Europa sin que se deteriorara.

Pescadores vascos
Según el historiador Mark Kurlansky, autor de El bacalao, biografía del pez que cambió el mundo, esta capacidad de conservación fue decisiva para consolidar su presencia en los caladeros del Atlántico norte. Durante la segunda mitad del siglo XVI, decenas de embarcaciones vascas participaron cada temporada en estas campañas de pesca.
Cambios en el siglo XVIII

A comienzos del siglo XVIII la situación empezó a cambiar. Las guerras europeas y la creciente competencia de ingleses y franceses redujeron la presencia vasca en los caladeros del Atlántico norte. El Tratado de Utrecht, firmado en 1713, consolidó esa pérdida de influencia al reforzar el dominio británico en la región. Gracias a la conservación en sal, el bacalao llegó a mercados y ciudades del interior de Europa. Con el tiempo terminó integrándose en numerosas recetas tradicionales.
Del mar a la cocina: el bacalao al ajoarriero

Ya en la cocina española, el bacalao en salazón pasó a ser un ingrediente habitual. Uno de los platos más conocidos es el bacalao al ajoarriero. Su origen suele relacionarse con los arrieros, comerciantes que recorrían largas rutas transportando mercancías y que preparaban comidas sencillas con productos fáciles de conservar.

Bacalao al ajoarriero
El plato se extendió especialmente por Navarra, Aragón, León, Cuenca y algunas zonas del País Vasco. La receta combina bacalao con un sofrito de tomate, cebolla, pimientos y ajo, al que se añade carne de pimiento choricero o ñoras y, a veces, guindilla.

La historia de la pesca del bacalao, marcada por la valentía de los vikingos y la destreza de los pescadores vascos, se entrelaza con la evolución culinaria y los beneficios nutricionales de este pez que ha dejado una huella duradera en la mesa y en la historia marítima.
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