ESdiario

Primero el Emérito y ahora la Infanta Elena: tremendo lío oficial en Zarzuela

Casa Real elimina discretamente un dato crucial de la hija mayor de los Eméritos en su web oficial, reavivando tensiones tras las recientes polémicas del Rey Emérito y su ofensiva judicial.

Juan Carlos I y la Infanta Elena de Borbón en Sanxenxo, en marzo de 2024.

Juan Carlos I y la Infanta Elena de Borbón en Sanxenxo, en marzo de 2024.GTRES

David Lozano
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Hay gestos que, por pequeños que parezcan, levantan más ruido que una rueda de prensa. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido con el discreto -pero revelador- cambio que ha hecho la Casa Real en su web oficial. El árbol genealógico de la Familia Real, ese gráfico frío y aparentemente inofensivo que traza la sangre azul de los Borbones, ha sufrido una poda silenciosa: ha desaparecido toda mención al divorcio de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar. Así, sin aviso, sin comunicado y sin contexto. Como si aquel matrimonio nunca se hubiera disuelto en 2010.

Lo que parecía una simple omisión no ha pasado desapercibido. Fue el portal Monarquía Confidencial quien detectó la anomalía: hasta hace pocos días, el gráfico sí reflejaba la ruptura. Ahora, ya no. Y lo curioso no es solo lo que se ha borrado, sino lo que se mantiene: el matrimonio de la Infanta Cristina con Iñaki Urdangarin -ya también disuelto como les hemos contado en ESdiario- sigue figurando, como si el caso Nóos y los titulares de tribunales jamás hubieran ocurrido.

En otro momento, esta rectificación burocrática habría pasado sin pena ni gloria. Pero en plena resaca de las querellas impulsadas por el Rey Emérito contra Miguel Ángel Revilla y la anunciada demanda a Corinna Larsen, este nuevo gesto de opacidad informativa suena a déjà vu institucional. Un episodio menor que vuelve a abrir grietas en el ya delicado equilibrio de La Zarzuela entre el deber de transparencia y la pulsión por proteger lo propio.

Desde el entorno del Palacio no ha habido explicaciones oficiales. Como suele ocurrir con estos cambios, la consigna es el silencio. Algunas fuentes próximas al equipo de comunicación de la Casa del Rey insisten en que el objetivo es proyectar una imagen “más sobria y cohesionada” de la familia. Traducido: cuanto menos se hable de divorcios, mejor. Y si hay que borrar el pasado para construir estabilidad, pues se borra.

La Infanta Elena y Jaime de Marichalar se casaron en 1995 y sellaron su separación definitiva en 2010. Desde entonces, él fue apartado de los actos oficiales y ella ha ido diluyéndose en la escena pública, aunque conserva su título de Duquesa de Lugo. Su historia, como la de la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, forma parte del relato contemporáneo de la monarquía. Pero ahora, parece que hay retazos que sobran en la narrativa oficial.

¿Transparencia o maquillaje institucional? ¿Privacidad o manipulación del relato? Las preguntas se multiplican, especialmente cuando la institución afronta un momento delicado, en el que los escándalos del pasado reciente siguen proyectando sombra sobre el brillante presente del Rey Felipe VI.

“El caso Nóos distanció mucho a los hermanos y ha impuesto un silencio incómodo en Zarzuela”, deslizan fuentes consultadas por MC. De hecho, sobre el divorcio de la Infanta Cristina nunca se ha pronunciado oficialmente la Casa. El argumento es conocido: no afecta a las funciones institucionales de la infanta. Pero eso no ha impedido que la opinión pública cuestione qué se elige mostrar y qué se decide ocultar.

Al final, lo que parecía una simple actualización gráfica se convierte en un gesto político. Uno más. Porque en la Casa Real, cada detalle cuenta. Incluso un árbol genealógico mal podado puede convertirse en la metáfora perfecta del dilema que atraviesa la institución: conservar las formas sin romper con el fondo.

tracking