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“Es cuestión de tiempo”, amigos de Don Juan Carlos confiesan una nueva amenaza al Emérito

La sombra del ex jefe del Estado vuelve a alargarse: aunque el Supremo ha tumbado la última querella contra él, su entorno teme nuevas demandas que podrían dinamitar su rehabilitación pública.

El Rey Emérito Juan Carlos, en Sanxenxo, el sábado 26 de abril.

El Rey Emérito Juan Carlos, en Sanxenxo, el sábado 26 de abril.GTRES

David Lozano
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El Rey Emérito se libra de otra, pero no está ni mucho menos fuera de peligro. Tal y como les hemos contado en ESdiario, el Tribunal Supremo ha rechazado la querella presentada por un grupo de magistrados y fiscales jubilados contra Don Juan Carlos por presuntos delitos fiscales. Nada nuevo bajo el sol, al menos en lo jurídico. Pero sí en lo político y mediático: la sombra de las irregularidades financieras del monarca vuelve a proyectarse, con fuerza, sobre su figura.

El Alto Tribunal, siguiendo la línea de la Fiscalía Anticorrupción, se ha limitado a confirmar lo ya sabido: no hay delito, y si lo hubo, está más que prescrito. La regularización fiscal de Juan Carlos I, por valor de más de cinco millones de euros, bastó -según Hacienda y el Ministerio Público- para dejarlo todo cerrado. Archivado. Punto final. ¿O no?

Desde Zarzuela no se mueve ni una hoja, pero el ruido es ensordecedor. La Casa del Rey no comenta nada. Silencio hermético. Lo máximo que se desliza es la cantinela habitual: el Emérito ya no forma parte de la institución y sus asuntos son “personales”. Pero ese mantra no ha impedido que la inquietud cunda entre quienes sí siguen dentro de Palacio. Especialmente porque -según ha podido saber ESdiario- en el entorno más próximo del Rey Juan Carlos temen nuevas querellas contra él, aún más mediáticas y destructivas, ahora que el ex presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla y Corinna Larsen están en su punto de mira judicial.

“Era cuestió n de tiempo que se intentara de nuevo”, confiesa al portal Monarquía Confidencial una fuente con acceso directo a los movimientos del Emérito. Y lo que viene puede ser peor. Porque si bien la querella recién rechazada no aportaba ninguna prueba nueva, hay quienes siguen hurgando en los vericuetos de fundaciones como Zagatka o Lucum. Quieren que Juan Carlos I acabe en un banquillo, aunque sea solo por escarnio público.

¿Justicia o venganza?

La resolución del Supremo es clara: no hay nada que reabrir. Pero también firme en el aviso: no se puede convertir a unos exmagistrados “en entusiastas valedores de unos intereses tributarios que ya han sido satisfechos”. Es decir, los 5 millones regularizados llegaron a tiempo, se pagaron con recargos e intereses, y no cabe insistir sobre lo mismo sin pruebas nuevas.

La lógica jurídica está de parte del Emérito. La lógica política, no tanto. Especialmente porque el regreso del Rey Juan Carlos al debate público, cada vez que pisa España, se convierte en una bomba mediática. Y esa bomba, por mucho que algunos quieran, sigue conectada a la imagen del Rey Felipe VI. En Zarzuela, eso preocupa. Y mucho.

Los enemigos del Emérito lo saben. Por eso siguen apretando. Por eso, como asegura nuestra fuente, “esto no ha terminado ni mucho menos”. La maquinaria judicial podría reactivarse en cualquier momento, con causas distintas, argumentos nuevos, o simplemente por estrategia de desgaste.

En cualquier otro país de nuestro entorno, un ex jefe del Estado con este historial de escándalos financieros habría sido desactivado del todo o rehabilitado con claridad. Pero aquí, como en tantas cosas, seguimos a medias. Y mientras, la imagen de la institución se erosiona lenta pero inexorablemente.

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