Felipe VI y Doña Letizia dan el golpe final a Pedro Sánchez por las calles de Madrid

Zarzuela celebra el baño de masas espontáneo que los monarcas se han dado en plena Plaza Mayor mientras el presidente del Gobierno sigue escondido y huye del público

Los Reyes, Felipe IV y Letizia,en la Plaza Mayor.José Ruiz / Europa Press

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Mientras Pedro Sánchez sigue atrincherado en La Moncloa, cada vez más cercado por los escándalos de corrupción que desgastan a su Gobierno, los Reyes de España pisaban este miércoles el corazón de Madrid para fundirse con un pueblo que les recibió con una ovación cerrada. Un gesto que, sin necesidad de palabras, fue todo un aviso: la Corona está donde el Gobierno ya no puede estar. Y eso tiene un olor a venganza con satisfacción en La Zarzuela.

En plena Plaza Mayor y sin figurar en agenda oficial, Don Felipe y Doña Letizia protagonizaron una aparición tan inesperada como significativa. Venían de presidir los Premios Internacionales Rey de España de Periodismo en la Casa de América y, lejos de esconderse o parapetarse, decidieron sumarse al concierto organizado por la Guardia Real para conmemorar los diez años de reinado del Monarca.

Vestidos con sobria elegancia —ella, con un estilizado mono negro de Hugo Boss; él, de traje oscuro sin corbata—, los Reyes se acercaron con total naturalidad al público, saludando, sonriendo y haciéndose fotografías con ciudadanos visiblemente emocionados. El contraste con un presidente al que sus propios ministros evitan mencionar cuando pisan la calle no podía ser más clamoroso.

El Rey incluso se animó a cantar La Banderita, en un gesto de espontaneidad que arrancó los aplausos del público y la sonrisa cómplice de la Reina Letizia, que no dejó de susurrarle algo al oído mientras él seguía con entusiasmo la melodía interpretada por la Unidad de Música de la Guardia Real. Un detalle cercano, sencillo y profundamente simbólico.

La escena fue un baño de masas para los Reyes, pero también un mensaje nítido para La Moncloa, donde las tensiones con Zarzuela han ido en aumento en los últimos meses. El veto a Juan Carlos I, los desplantes protocolarios, los incidentes de Paiporta, las broncas y las filtraciones interesadas desde entornos gubernamentales no han hecho más que alimentar una distancia cada vez más evidente. Y en un momento de máxima debilidad para el Ejecutivo, los Reyes marcan perfil y territorio: el pueblo está con ellos.

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Apenas unos metros más allá, el alcalde José Luis Martínez-Almeida les acompañaba, visiblemente orgulloso de un Madrid que se volcó con la monarquía. Los Reyes Felipe y Letizia, sonrientes, enamorados y cercanos, sellaban así una jornada que, sin pretenderlo, ha sido un golpe directo a la línea de flotación del sanchismo.