Polémica: el Emérito regala un pisazo a Victoria Federica en Madrid
Tenemos todos los detalles del casoplón que Don Juan Carlos ha comprado a la hija de la Infanta Elena. En El Retiro, 500 metros cuadrados, jardín y piscina privada. Un regalazo
El Emérito le ha regalado un piso a Victoria Federica en una selecta zona de Madrid.
En pleno centro de una de las zonas más codiciadas de Madrid, la vida de Victoria Federica transcurre entre el lujo y la discreción. La nieta del Rey Emérito, con apenas 24 años, se ha convertido en un rostro habitual del escaparate mediático, especialmente gracias a su creciente éxito como influencer. Pero lo que de verdad levanta cejas —y no pocas críticas— es el regalo que sustenta ese estilo de vida: un exclusivo piso en el madrileño barrio de Niño Jesús que fue un obsequio directo de Juan Carlos I a su hija, la Infanta Elena, tras su divorcio con Jaime de Marichalar.
Un regalo de varios ceros que vuelve ahora a estar bajo los focos por quién lo dio. Y no es para menos: que el mismo Rey Emérito cuya fortuna y prácticas financieras están aún bajo sospecha —y que ha protagonizado escándalos relacionados con cuentas opacas y supuestas donaciones millonarias— regalara un inmueble de más de 500 metros cuadrados y valorado en unos 2 millones de euros no es precisamente un gesto intrascendente. De hecho, en la Casa Real este tipo de noticias no sientan nada bien, más aún cuando el Rey Felipe VI intenta marcar distancias con los excesos de su padre.
Cuenta el portal Artículo14 que la vivienda, ubicada en una zona exclusiva y tranquila de la capital, destaca por su tamaño y prestaciones: cinco dormitorios, cuatro baños, un salón de generosas dimensiones, cocina, comedor y zona de servicio. A ello se suman piscina, jardín y garaje privado, con tan solo dos vecinos en todo el edificio. En pocas palabras, un palacete urbano con todas las comodidades y, sobre todo, blindado frente a las miradas ajenas.
Desde hace años, esta propiedad se ha convertido en el refugio habitual de la Infanta Elena y su hija Victoria. Y aunque el joven Felipe Juan Froilán también ha pasado temporadas bajo su techo, su residencia actual oscila entre España y Abu Dabi, siguiendo la estela de su abuelo.
Victoria Federica, entre tanto, ha sabido sacarle partido a su apellido y a este entorno de privilegio. Con un perfil mediático en expansión, la joven alterna eventos de moda, patrocinios en redes y sesiones fotográficas con escapadas privadas, sin dejar de generar titulares. Cada detalle de su día a día despierta interés: desde los bolsos que luce hasta los coches que conduce. Pero el foco vuelve ahora a su residencia, que muchos ven como la prueba más clara del linaje —y de las sombras— que la rodean.
La paradoja está servida: mientras Don Juan Carlos I intenta recomponer su imagen pública con unas memorias cuya publicación ha molestado enormemente a Zarzuela, su legado patrimonial sigue alimentando la controversia. Porque regalar un piso de lujo en una de las zonas más caras de la capital, en pleno momento de descrédito institucional, no parece el mejor gesto de discreción. Y menos aún cuando quien lo recibe vive hoy, precisamente, de la exposición pública.
Ni la Casa del Rey ni el entorno de Victoria han querido pronunciarse sobre este asunto. Pero en ESdiario hemos podido saber que este tipo de gestos siguen generando incomodidad interna. Especialmente cuando se trata de una figura como Victoria Federica, que goza de cierto tirón popular, pero cuya exposición y estilo de vida contrastan con los intentos de la Corona por transmitir austeridad y renovación.