Inaceptable error de Casa Real que afecta gravemente a la Infanta Sofía
Lo que ocurre es totalmente inadmisible y no sólo perjudica a la hija menor de los Reyes Felipe y Letizia, también compromete la transparencia de Zarzuela

La Familia Real posa en un selfie.
En una Casa Real donde cada gesto está medido al milímetro y donde la transparencia y la cercanía con la ciudadanía se venden como máximas incuestionables, sorprende —y mucho— el vacío institucional que rodea a la Infanta Sofía en la página web oficial de Zarzuela. Mientras los Reyes Felipe y Doña Letizia y la Princesa Leonor disponen de formularios de contacto y secciones específicas para canalizar preguntas y mensajes del pueblo, la hija menor del monarca permanece, digitalmente, silenciada.
No hay un espacio donde escribirle, ni un buzón de sugerencias, ni siquiera un simple enlace simbólico que permita a los ciudadanos expresarle su afecto, así lo ha publicado el portal especializado Monarquía Confidencial. Así, Sofía, que ya ha acompañado a sus padres en diversos actos oficiales, que ha brillado con su espontaneidad y que ha sido aplaudida por su cercanía durante los premios Princesa de Girona y Asturias, parece no existir en el ecosistema virtual de Zarzuela. Un olvido imperdonable.
Desde ESdiario podemos confirmar que esta omisión ha generado malestar no solo entre quienes siguen con cariño la evolución de la Infanta, sino también entre expertos institucionales que no entienden cómo, en plena era de la comunicación, se priva a Sofía de Borbón de esa conexión simbólica con la ciudadanía. Porque sí, aunque su rol constitucional esté aún por definirse, su figura pública gana cada día más protagonismo. Y dejarla fuera no solo es injusto: es torpe.
En un país donde cada miembro de la Familia Real representa —en mayor o menor medida— la continuidad de la institución, resulta incoherente tratar a Sofía como una nota al pie. Porque si algo ha demostrado el pueblo español, es que a la Infanta se la quiere. Y cuando hay afecto, lo mínimo que se puede ofrecer es un canal para expresarlo.
Por ahora, ni una sola explicación desde el Palacio de La Zarzuela, ni una rectificación. Solo silencio. Y en una institución que presume de modernidad, ese silencio dice más de lo que parece.