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Doña Letizia controla Zarzuela: citas ‘clandestinas’ con su nuevo equipo

La Reina toma las riendas de la comunicación en Casa Real y pese a que los cambios no se producirán hasta septiembre, ya trabaja mano a mano con Marta Carazo y Rosa Lerchundi

Don Felipe, Doña Letizia y la Princesa Leonor en el Palacio de Marivent.

Don Felipe, Doña Letizia y la Princesa Leonor en el Palacio de Marivent.Europa Press

David Lozano
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Aunque todavía no ha comenzado el mes de septiembre, la Reina Letizia ya ha empezado a mover los hilos de lo que será su futuro equipo de comunicación como si la maquinaria estuviera en marcha... cuando, oficialmente, aún no lo está.

Según ha podido saber ESdiario, en los  pasillos de la Casa Real ha causado sorpresa —y no poca— la soltura con la que Doña Letizia ya está interactuando con las que serán sus nuevas manos derechas en comunicación institucional. Habla con ellas. Les transmite visión. Y lo hace antes de que se hayan incorporado formalmente a sus cargos. Ni julio ni agosto, parece, no ha servido para enfriar sus planes, con reuniones 'clandestinas' antes de incorporarse a su puesto de trabajo.

En este sentido, según cuenta el portal especializado Monarquía Confidencial, la semana pasada, la Reina mantuvo una conversación directa con Marta Carazo, periodista de larga trayectoria en RTVE y futura jefa de su secretaría personal. Un contacto breve, sí, pero con carga simbólica: Letizia no espera al calendario ni a los formalismos. El cambio está en marcha, lo sepa la opinión pública o no. Carazo, recordemos, ha pasado por destinos tan exigentes como Bruselas y ha sido hasta hace unas semanas la cara visible y presentadora del Telediario de La 1.

La renovación va más allá. El Rey Felipe VI y la Reina también llamaron a Rosa Lerchundi, otra periodista curtida en entornos internacionales y televisivos (en Telecinco) que asumirá en breve la Dirección de Comunicación de la Casa del Rey, en sustitución de Jordi Gutiérrez. La operación de relevo se está gestionando con tiento, pero también con decisión. Y eso se nota.

Porque lo que parece una simple transición de nombres es, en realidad, un movimiento clave en la estrategia de Letizia: fortalecer el control de su imagen pública, blindar el relato institucional y poner el foco —ya sin disimulo— en la Princesa Leonor como heredera al trono.

Oficialmente, ni Carazo ni Lerchundi tomarán posesión de sus puestos hasta el 1 de septiembre. Pero, como ha podido confirmar este medio, la última semana de agosto ya estará marcada por reuniones, informes cruzados y primeros pasos bajo la sombra de sus predecesores: María Ocaña y Jordi Gutiérrez. Una coreografía similar a la que protagonizaron Jaime Alfonsín y Camilo Villarino en el relevo de la jefatura de la Casa del Rey.

Todo esto ocurre en un momento en el que la monarquía sabe que debe afilar sus armas comunicativas si quiere sobrevivir al vértigo mediático. La apuesta es clara: perfiles técnicos, curtidos, discretos y con vocación internacional. Se acabaron los mensajes tibios. Llega una etapa nueva, más quirúrgica, más medida.

Y sin embargo, la gran pregunta flota en el aire: ¿por qué tanta prisa? ¿Por qué Letizia ha decidido implicarse de lleno con su nuevo equipo cuando el calendario no lo exige aún? En Zarzuela, algunos lo interpretan como una forma de tomar la delantera, marcar el territorio y dejar claro que los cambios, esta vez, llevan su firma.

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