Preocupación en Zarzuela: Interior refuerza la seguridad del Rey Felipe
Los Reyes se protegen con arcos detectores móviles y chalecos anti-Kalashnikov. ¿Se ha detectado una amenaza real?

El Rey Felipe en la entrega de Despachos en la Academia General del Aire y del Espacio,
Algo se mueve en los círculos de seguridad que rodean a la Casa Real. Y no son precisamente gestos simbólicos. El Ministerio del Interior acaba de sacar adelante una licitación que, aunque aparentemente rutinaria, ha hecho levantar algunas cejas: la compra de seis arcos detectores de metales multizona, con un presupuesto de 55.660 euros, destinados específicamente al Servicio de Seguridad de la Casa del Rey. Equipos de uso móvil, adaptables, listos para ser desplegados con rapidez en calles, plazas o recintos sin infraestructuras previas.
La adjudicación, tal y como publica Monarquía Confidencial, la tramita la Subdirección General de Planificación y Gestión de Infraestructuras y Medios para la Seguridad, dependiente de la Secretaría de Estado de Seguridad, y el encargo forma parte de un proceso mucho más amplio de revisión y refuerzo de los dispositivos que protegen cada aparición pública de Felipe VI, la Reina Letizia, la Princesa Leonor, la Infanta Sofía o la Reina Emérita.
¿Hay una amenaza latente?
Fuentes próximas a Zarzuela, consultadas por ESdiario, admiten que en el entorno de la Casa del Rey hay cierta preocupación. No se trata de alarmismo, pero sí de una creciente inquietud por si estas nuevas medidas —más intrusivas y técnicas— responden a alguna alerta concreta recibida por Interior o por los servicios de inteligencia. Aunque el Gobierno no ha comunicado oficialmente ninguna amenaza concreta contra la Familia Real, el despliegue sostenido de tecnología de control, junto a otras adquisiciones recientes como los maletines con protección balística, parece indicar que la prevención se ha intensificado notablemente.
El nuevo equipamiento se explica en términos técnicos: estos arcos de detección metálica, manejados por agentes de la Guardia Civil y Policía Nacional adscritos a la Casa del Rey, permitirán examinar rápida y eficazmente bolsos, mochilas u objetos cercanos a los asistentes en eventos públicos. Especialmente en espacios abiertos, donde no existen controles fijos ni sistemas integrados de seguridad como en edificios oficiales.
Tienen una sensibilidad regulable hasta 100 niveles, y pueden distinguir entre metales ferrosos y no ferrosos, señalando con barras LED el punto exacto en altura y posición donde se detecte el metal. Además, uno de sus aspectos más novedosos es que pueden detectar objetos lanzados a través del arco, aunque no haya tránsito de personas. Incluso identificar si una amenaza proviene del calzado mediante una alarma lumínica específica.
Escoltas con chalecos anti-Kalashnikov
La incorporación de estos detectores no llega sola. En los últimos años, Interior ha invertido en equipos defensivos personales para los escoltas de la Familia Real. Entre ellos, los ya conocidos maletines blindados, que pueden desplegarse como escudos contra armas de fuego o ataques físicos. También los utiliza el Departamento de Seguridad de Moncloa, como se vio en Paiporta, durante los altercados que sufrieron Pedro Sánchez, Felipe VI, Carlos Mazón y Doña Letizia tras la DANA que asoló la Comunidad Valenciana.
Aquel episodio, con barro, piedras, escobas y gritos golpeando la cápsula de seguridad, dejó una huella profunda en la planificación de futuras salidas institucionales.
Los escoltas reales también portan chalecos de protección balística de última generación, capaces de resistir incluso impactos de fusiles de asalto tipo Kalashnikov.
Los actos públicos de la Familia Real siempre han sido una oportunidad para reforzar vínculos con la ciudadanía. Pero también un desafío logístico. Saludar a pie de calle, hacerse fotos o recibir regalos se ha vuelto cada vez más arriesgado en tiempos de polarización y crispación.
Con los nuevos arcos portátiles, el equipo de seguridad podrá instalar cordones de detección en cuestión de minutos.
Más allá de la compra puntual, este tipo de adquisiciones reflejan un cambio de fondo en la forma de proteger a las más altas instituciones del Estado. La Casa del Rey es símbolo y a la vez objetivo, especialmente en tiempos de inestabilidad política o malestar ciudadano.