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Esta es la última voluntad de Encarnita Polo que no se respetó: su hija y amigos lo sabían
La fallecida cantante lo dijo en privado, a su familia, pero también en público a periodistas y amistades. ¿Por qué no se ha tenido en cuenta lo pidió en vida?

Encarnita Polo quería descansar eternamente en Sevilla, Barcelona o Madrid.
La muerte de la folclórica sevillana no ha dejado indiferente a nadie por la forma de su fallecimiento. Estrangulamiento en la residencia de ancianos Los Decanos, donde se hallaba desde el pasado mes de febrero, en la ciudad de Ávila. Antes estuvo en el domicilio abulense de su hija Raquel después de abandonar su piso de alquiler en la ciudad de Ávila. Un lugar al que nunca se adaptó porque echaba mucho de menos Madrid y a sus gentes. Sus calles y sus fiestas. Una de las pocas personas que visitaron a Encarnita Polo en la ciudad castellanoleonesa fue el pintor malagueño Antonio Montiel. Los demás no aparecieron.

Antonio Montiel con su amiga Encarnita Polo.
La artista ha sido enterrada en el cementerio municipal de la ciudad donde vivió los últimos años. No donde nació que fue en Sevilla. Tampoco en Barcelona, tierra que la hizo artista. La última voluntad de la gran amiga de Lola Flores era que fuese incinerada y sus cenizas depositadas en Sevilla, Barcelona y Madrid y concretamente en la Puerta del Sol. Esta petición que hizo en privado a su hija Raquel y en público a algunos periodistas amigos no ha sido respetada. Encarnita Polo no quería permanecer de por vida una vez muerta en Ávila. Un deseo que no ha sido posible llevar a cabo. Sus razones tendrá su heredera legítima, su hija Raquel.
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Mucho se ha hablado de las joyas de la fallecida cantante. Su "joyería" nada tenía que ver con las joyas de Marujita Diaz o Paquita Rico. A otro nivel.
Las joyas de Encarnita Polo las tuvo que vender en vida en una joyería de Madrid. Poco a poco. Y antes de hacerlo se lo comentaba a su hija que lo necesitaba hacer para sobrevivir. Las de Marujita Diaz fueron subastadas en la joyería Cuevas y Molina de Madrid una vez fallecida la artista. De la misma manera que las de Paquita Rico, que se subastaron en la galería Isbilya en el barrio de Triana tras sus fallecimiento. No lo hicieron en vida. Otra fortuna durante la vida.
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