Temor en Casa Real: el Emérito tiene una palacete secreto cerca de Zarzuela para volver a Madrid

Trasciende una importante información que puede ser un nuevo pulso de Don Juan Carlos a su familia y, sobre todo, a su hijo el Rey Felipe en detrimento de la institución y para disgusto de Palacio.

Juan Carlos I, saliendo de El Pardo.GTRES

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Han pasado más de cinco años desde que el Rey Juan Carlos, con una carta casi crepuscular, informara a su hijo, el entonces ya Rey Felipe VI de que se marchaba a Abu Dabi para no empañar la imagen de la Corona. Lo que entonces se vendió como un traslado casi provisional se ha convertido en un exilio tan largo como incómodo. Y ahora, con la publicación de sus memorias en el libro Reconciliación y un tour mediático que incomoda a La Zarzuela, el regreso del Rey Emérito ya no suena a ciencia ficción.

En su libro, escrito a los 87 años junto a su inseparable nueva amiga la francesa Laurence Debray, el monarca Emérito defiende su legado político, la transición y la democracia, pero entre líneas deja lo que realmente siente: quiere volver a España. “Nunca pensé que seguiría aquí cinco años después”, lamenta. “Vivo sin perspectivas, sin saber si algún día podré regresar… ahora estoy lejos de mi patria, pero mi corazón permanece allí”. Melancolía en vena y mensaje directo a su hijo y al Gobierno.

Pero la novedad es otra, tal y como informaba la periodista Sandra Aladrado en Vamos a Ver de Telecinco (y ESdiario la ha podido confirmar a través de fuentes muy próximas al entorno del Rey Emérito): Juan Carlos I ha puesto su atención en una finca-palacete situada a muy pocos metros de Zarzuela. Un enclave casi simbólico, que convertiría su regreso no solo en un gesto familiar, sino en una presión visual y política permanente sobre el propio Felipe VI. Una maniobra milimétrica que en Zarzuela se interpreta como un desafío directo. 

La propia Debray desliza que el regreso no sería “a la fuerza”, que todo debe hacerse “cuando le parezca bien a su hijo” y en acuerdo con el Gobierno, pero deja claro el mensaje: la puerta está abierta. El problema, como siempre, no es sentimental, sino político (y fiscal). De momento, las teorías que apuntaron a Portugal o a un traslado a Ginebra son, según las mismas fuentes consultadas, pura especulación: ni Lisboa entra en los planes reales ni Suiza —a pesar de la Infanta Cristina y de su amable fiscalidad— es una mudanza inmediata.

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Así que el Emérito sigue en Abu Dabi, añorando España, refugiado en la compañía de Felipe Juan Froilán y, ahora, con una finca disponible a tiro de piedra de Zarzuela. Para Felipe VI y La Moncloa, un recordatorio permanente de que Juan Carlos no se da por vencido… y de que quiere despedir la vida donde la empezó a reinar.