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Zarzuela mete en un delicado lío a la Princesa Leonor en plena jura de bandera

La política del “cerrojazo” en esta última etapa de la formación militar de la heredera ya es un clamor y el último "vacío" no ha pasado desapercibido.

La Princesa Leonor, este 19 de diciembre a punto de pilotar.

La Princesa Leonor, este 19 de diciembre a punto de pilotar.Casa de S.M. el Rey

David Lozano
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La jura de bandera de la Princesa Leonor en la Academia General del Aire debería haber sido una de esas imágenes que sellan una transición histórica tranquila: la heredera al trono cumpliendo con uno de los ritos fundamentales de su formación castrense. Un acto cargado de simbolismo, de solemnidad y de tradición que, sin embargo, se ha convertido en uno de los últimos detonantes de una polémica inesperada sobre la gestión de la comunicación en Zarzuela.

El evento, celebrado en San Javier, fue observado con atención por quienes siguen de cerca la evolución de la princesa como futura jefa de las Fuerzas Armadas. Pero lo que debía ser una solemnidad visible y compartida terminó envuelto en un silencio sorprendente: la Casa del Rey no difundió ninguna fotografía oficial de la ceremonia. Un vacío que no pasó desapercibido entre periodistas, analistas de comunicación y redes sociales, donde muchos calificaron lo sucedido como un gesto de “ocultismo” difícil de entender en plena era de la transparencia informativa.

Tal y como recoge el portal Monarquía Confidencial, en un contexto en el que cada aparición de Leonor suele generar interés mediático y contribuir a construir su figura pública, la ausencia de material gráfico fue interpretada como un fallo estratégico y una falta de aprovechamiento de un momento institucional clave. El silencio oficial contrastó con la expectación que naturalmente despierta la princesa, una heredera cuya formación y disciplina llaman cada vez más la atención del público y de otros mercados informativos europeos.

La polémica, alimentada en redes y en círculos monárquicos críticos, no se ha limitado a que no se publicaran imágenes. Ha encendido un debate más profundo sobre el enfoque comunicativo de la Casa Real, especialmente en una etapa en la que la institución busca equilibrar discreción y visibilidad. Hay quienes ven en la falta de material no solo una decisión puntual, sino una señal de una línea editorial excesivamente controlada, que tiende a dejar fuera de escena acontecimientos que, por su simbolismo, podrían reforzar la conexión entre la Corona y la sociedad.

Expertos en comunicación institucional señalan que en tiempos de sobreinformación la gestión de la imagen de figuras públicas, más aún cuando se trata de la futura Reina de España, no puede limitarse a lo esencial. La falta de imágenes oficiales de la jura de bandera ha sido interpretada incluso como un error de oportunidad: en otros países europeos, actos similares suelen convertirse en material valioso para reforzar la narrativa de continuidad, compromiso y arraigo de las monarquías en la vida pública.

Desde Zarzuela, la justificación que circula de forma extraoficial gira en torno a una concepción protectora de la privacidad de la heredera. La argumentación que se ha filtrado es que en ocasiones guardar silencio y no saturar con imágenes institucionales puede resultar más prudente para preservar la normalidad de la vida de Leonor y evitar que su figura sea reducida a un símbolo mediático. Un planteamiento que, para algunos, encuentra ecos incluso en la manera en que se ha tratado la formación de su hermana menor, la Infanta Sofía, en años recientes.

Pero esa misma protección —que en teoría busca evitar riesgos reputacionales para la Princesa de Asturias— se topa con una realidad comunicativa ineludible: en la era de las redes, de las audiencias fragmentadas y de la guerra por la atención pública, no comunicar es, a veces, comunicar más que cualquier imagen. El resultado es que actos que deberían fortalecer la narrativa de una transición tranquila y bien gestionada terminan generando interrogantes y críticas sobre la propia Casa Real.

Lo ocurrido en San Javier, más allá de las fotos que nunca se difundieron, pone sobre la mesa un dilema profundo: ¿cómo debe comunicar la Corona española en una época en la que la visibilidad ya no es optativa, sino una parte esencial de la construcción del relato institucional?

A punto de cumplirse cuatro meses de su ingreso en el Ejército del Aire el pasado 1 de septiembre -tras su paso por la Academia Militar General de Zaragoza y la Escuela Naval de Marín-, la hija mayor de los Reyes Felipe y Letizia ha logrado un nuevo hito al realizar su primer vuelo en solitario como parte de su instrucción como alférez del Ejército del Aire y del Espacio.

Para alcanzar el vuelo sin la compañía de un instructor, la Princesa de Asturias ha superado la formación teórica correspondiente, así como las sesiones de simulador y los vuelos de instrucción en el Pilatus PC-21 previstos en el plan de enseñanza. Un programa intensivo de instrucción que le ha permitido, en un tiempo más que notable, adquirir las competencias necesarias para realizar con seguridad la denominada "suelta", que tuvo lugar este jueves 18 de diciembre y de la que ahora Zarzuela ha compartido los momentos más destacados.

En las imágenes, además de ver a Doña Leonor a los mandos de la aeronave y sobrevolando la costa de Murcia con seguridad como si de una experimentada piloto se tratara, también se aprecia como, antes de su' debut en solitario' realizó vuelos de enseñanza con su instructora asignada, adiestramiento en simuladores de vuelo, y charlas con briefings operativos para que ningún detalle quedase al azar en un momento histórico como el de su primer vuelo en solitario.

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