Así será el entierro de Brigitte Bardot: no se respetará su decisión
Aunque su deseo era reposar en los jardines de su hogar junto a los animales que tanto amó, será sepultada en el cementerio marino de Saint-Tropez, en una ceremonia íntima prevista para el 7 de enero.

Brigitte Bardot
Brigitte Bardot, leyenda del cine europeo y una de las figuras más innovadoras e icónicas del séptimo arte, falleció el pasado domingo 28 de diciembre de 2025 a los 91 años en su mansión de La Madrague, en Saint-Tropez, el pueblo de la Riviera francesa donde residió durante gran parte de su vida y que ella misma ayudó a convertir en un emblema mundial de elegancia desde los años 1950.
La noticia fue confirmada por la Fundación Brigitte Bardot, dedicada a la protección animal y representante oficial de la intérprete durante décadas, mediante un comunicado emitido el lunes 29 de diciembre, en el que expresaron su "inmensa tristeza". En los meses recientes, la actriz había ingresado en el hospital en dos ocasiones por dificultades respiratorias, aunque evitó entrar en detalles sobre su salud.
El último homenaje a Bardot tendrá lugar el próximo 7 de enero en Saint-Tropez. Las exequias religiosas se celebrarán en la iglesia de Notre-Dame de l'Assomption, en el corazón del municipio, a las 11:00 horas. Ante la expectativa de una gran concurrencia de fans y visitantes, el acto podrá seguirse desde el exterior mediante pantallas gigantes instaladas en varios puntos del pueblo.
Posteriormente, se llevará a cabo un "entierro privado y confidencial" en el cementerio marino de Saint-Tropez, donde reposará junto a sus progenitores y su primer esposo, el cineasta Roger Vadim, quien impulsó su consagración definitiva con la cinta Y Dios creó a la mujer (1956). Allí existe una tumba familiar, según indicaron autoridades locales y la Prefectura.
Esta decisión diverge de lo que la propia Bardot había expresado como deseo en vida: descansar en los jardines de La Madrague junto a numerosos animales que la acompañaron en sus últimos años. Sin embargo, no se presentó la petición obligatoria para obtener un permiso especial de entierro fuera de un camposanto, por lo que esa posibilidad fue descartada.
Bardot cautivó al mundo con su atractivo, su expresión y su actitud desafiante, convirtiéndose en un emblema cultural que trascendió las fronteras del cine como pocas figuras lo han hecho. Invadió las pantallas, se extendió a la moda y a la canción, y representó la modernidad, la emancipación y la ruptura con las normas convencionales de su tiempo. Su trayectoria cinematográfica, corta aunque intensa, la posicionó como icono de una Francia que se liberaba de ciertas convenciones sociales.
Más tarde, su compromiso con la causa animal la transformó en una defensora admirada y temida, hasta el punto de abandonar su carrera en 1973 para dedicarse por completo a esta pasión. Aun cuando sus opiniones políticas generaron controversia, Brigitte Bardot permaneció como la de una mujer que no buscaba aprobación para ser, existir o expresar sus ideas.
La Fundación Bardot y el testamento de Alain Delon
La muerte hace dos años de otro mito de Francia, Alain Delon, hizo que la Fundación Brigitte Bardot entrara en liza. En su finca de Douchy, en Loiret, descansa un cementerio con los restos de 35 perros, prueba del amor casi obsesivo del actor por sus mascotas. Pero su última voluntad sobre Loubo, su pastor belga malinois de diez años, ha sido un auténtico terremoto: pidió que lo sacrificaran y lo enterraran con él, como si fuera un faraón egipcio. Un deseo que, además de romántico, es ilegal.

Bardot y Delon en 'Amores célebres' (1961).
La cláusula chocó de frente con las leyes francesas. En el país galo, la eutanasia de animales está regulada con mano de hierro: solo se permite por sufrimiento extremo, enfermedad incurable o peligro para la salud pública. Matar a un perro sano por un capricho póstumo es un delito que puede costar hasta cinco años de cárcel y 75.000 euros de multa. Por si fuera poco, enterrar animales en cementerios humanos está prohibido desde 1963 por el Código General de Colectividades Territoriales. “Nadie puede pedirle a un veterinario que mate a un animal sano por un deseo testamentario”, zanjan los expertos legales.
Los hijos de Delon, en un raro momento de unidad, han decidido ignorar esta petición. Loubo seguirá vivo y bien cuidado, una decisión aplaudida por la Fundación Brigitte Bardot y la Sociedad Protectora de Animales (SPA), que incluso se ofreció a acoger al can. “Vincular la vida de un animal a la muerte de una persona es inaceptable”, sentenció la SPA. El alivio fue general, pero el debate sobre el amor de Delon por sus perros sigue en la calle.