Excesos en Andorra: visita secreta a Pedro Sánchez y Begoña Gómez directamente desde Suiza
El presidente del Gobierno y su pareja superan ya los 35 días de vacaciones, se alojan en un complejo de lujo, tienen invitada especial y hacen vida de millonarios

Pedro Sánchez durante el 'house tour' del Palacio de la Moncloa en Tik Tok.
Pedro Sánchez ha vuelto a elegir la discreción (o el refugio) de la alta montaña para desaparecer del foco político en uno de los momentos más delicados de su mandato. El presidente del Gobierno y su esposa, Begoña Gómez, pasan las vacaciones de Navidad en Andorra, un destino que ya se ha convertido en recurrente para el matrimonio y que, una vez más, combina lujo, seguridad extrema y silencio institucional.
Según ha podido saber ESdiario, la estancia navideña ha tenido además un componente familiar añadido, una visita secreta: la pareja recibió también a su hija mayor, Ainhoa Sánchez Gómez, que se desplazó desde Suiza, donde reside por motivos académicos, para pasar el cambio de año con sus padres. Un reencuentro que se suma a la presencia habitual de su hija menor, Carlota, en este retiro invernal cuidadosamente planificado.
El enclave elegido para las vacaciones de Sánchez y Gómez es la parroquia de Encamp, una localidad de poco más de 13.000 habitantes situada a 1.300 metros de altitud. Un entorno tranquilo, rodeado de naturaleza y con acceso directo a Grandvalira a través del Funicamp, el largo funitel que conecta con una de las mayores estaciones de esquí del sur de Europa. Un paisaje idílico que contrasta con el ruido político que Sánchez deja atrás en Madrid.
No es la primera vez que el presidente opta por el Principado. Ya lo hizo el pasado verano, cuando se alojó con su familia en uno de los hoteles más exclusivos del país, reservando incluso una planta completa, con habitaciones que han superado, según ha podido saber ESdiario, los 3.200 euros por noche.
Entonces, como ahora, la estancia vino acompañada de un amplio dispositivo de seguridad, con escoltas españoles y apoyo de las autoridades andorranas, un esquema que se ha vuelto a repetir estas Navidades.
Sánchez no tiene agenda pública hasta el 6 de enero, fecha en la que reaparecerá en la tradicional Pascua Militar presidida por el Rey Felipe VI. Su último acto oficial fue el pasado 24 de diciembre, cuando mantuvo una videoconferencia con las tropas españolas desplegadas en misiones internacionales. Desde entonces, silencio y vacaciones.
Y en el capítulo de excesos, este paréntesis llega en un contexto político especialmente adverso. 2025 ha sido, probablemente, el año más complicado para el PSOE, sacudido por escándalos, dimisiones y una erosión constante en las encuestas. Aun así, el presidente acumula ya más de 35 días de descanso en lo que va de año, sumando el largo verano en Lanzarote, las escapadas posteriores a Andorra y ahora este retiro navideño prolongado.
No es un detalle menor que el recuerdo de las Navidades pasadas siga presente: en 2024, Sánchez fue increpado por varios esquiadores en Cerler, una escena incómoda que este año ha preferido evitar saliendo de España. Tampoco es casual el adelanto, cada vez mayor, de su tradicional balance anual, que en 2025 se celebró el 15 de diciembre, antes incluso de que las urnas confirmaran el mal resultado socialista en Extremadura.
Mientras el presidente apura los días de descanso entre nieve, pistas de esquí y reuniones familiares discretas —con visita incluida desde Suiza—, en Madrid el curso político queda en pausa. Al menos hasta Reyes. Porque, a su regreso, la realidad será la misma que dejó atrás: un Gobierno desgastado, un partido tocado y un presidente que vuelve a elegir el refugio del silencio cuando más ruido hay fuera.