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Irene de Grecia riega de millones a los hermanos Urdangarin y relega a Leonor y Sofía

La familia ya se ha despedido de la ‘tía Pecu. La hermana de la Reina Sofía fallecía en Madrid el pasado jueves y, tras los actos protocolarios, ahora vamos conociendo otros detalles más terrenales.

Irene Urdangarin y Victoria Federica, en el funeral de Irene de Grecia en Madrid.

Irene Urdangarin y Victoria Federica, en el funeral de Irene de Grecia en Madrid.GTRES

David Lozano
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Y cuando aún no se ha cerrado del todo el capítulo del dolor por su pérdida, surge ahora un elemento que vuelve a poner en el centro de la atención el perfil extraordinario —y en cierto modo misterioso— de la Princesa Irene. Según publicábamos en ESdiario en exclusiva, la hermana de la Reina Sofía había tomado una decisión sorprendente sobre su legado tras su fallecimiento, un legado que tras décadas de vida discreta y de entregarse a causas humanitarias podría tener aún más repercusiones de las esperadas.

Irene de Grecia, nieta, hija y hermana de reyes, no dejó descendencia directa y nunca tuvo hijos propios, lo que siempre planteó la gran pregunta sobre quién heredaría sus bienes y patrimonio después de una vida dedicada al altruismo, la cultura y la espiritualidad. Lo que adelantaban fuentes cercanas a ESdiario, y ahora lo hemos confirmado, es que Irene ha decidido apartar del reparto de su legado a las hijas de los Reyes Felipe VI y Doña Letizia —la Princesa Leonor y la Infanta Sofía—, un detalle que está causando un intenso debate entre especialistas en derecho sucesorio y observadores de las familias reales europeas. 

En lugar de asignar parte de ese capital a las dos jóvenes herederas, la Princesa griega, la tía Pecu, ha optado por ser especialmente generosa con su ahijada Irene Urdangarin, a quien, al parecer tal y como indican las fuentes consultadas, ha legado una parte muy significativa de su patrimonio. Asimismo, sus hermanos —con quienes la relación siempre fue especialmente estrecha a lo largo de toda su vida— también figuran como beneficiarios destacados de su testamento, en un gesto que algunos interpretan como la materialización última de sus prioridades afectivas antes que protocolarias, tal como sostienen las fuentes consultadas por ESdiario.

La decisión de apartar a Leonor y Sofía del reparto directo de su herencia, y centrarla en su ahijada y en sus hermanos, ha sorprendido incluso a quienes siempre entendieron a Irene como una figura ajena a los convencionalismos nobiliarios. No responde a un desaire familiar, sino más bien a una elección personal basada en vínculos afectivos profundos, según fuentes que han hablado con ESdiario; una elección que, además, pone de manifiesto cómo Irene privilegiaba en su vida las relaciones elegidas —por corazón o complicidad— por encima de las alianzas impuestas por la sangre o las instituciones.

Este giro inesperado en torno a su legado añade una capa más a la figura de una Princesa que siempre vivió “fuera del libreto” de las monarquías tradicionales, aunque con el peso de una historia familiar que, hasta sus últimos días, marcó cada uno de sus pasos. A falta de que se conozcan los detalles completos del testamento —que pueden tardar en hacerse públicos por cuestiones legales y de privacidad—, esta decisión está llamada a reavivar el debate sobre cómo las figuras de la realeza española gestionan no solo su papel institucional, sino también sus vínculos personales más íntimos.

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