Aznar ya no es ‘el sequerón’ para Juan Carlos: lo recibe a él y a Carlos Herrera para aplacar rumores
Tras semanas de especulaciones sobre su estado, el padre de Felipe VI ha decidido salir al paso de los rumores: posó en silla de ruedas para Carlos Herrera, mostró que sigue con buena forma y hasta recibió la inesperada visita de José María Aznar. Así es como le llamaba antes...

José María Aznar y Juan Carlos I.
Después de alegar que no asistió al entierro en Atenas de su cuñada, la princesa Irene, por motivos de salud, algo que confirmó su biógrafa Laurence Debray, Juan Carlos I hizo lo necesario para desmentir sus presuntos problemas de salud. Sobre todo después de que uno de sus íntimos, el cantante José Manuel Soto, hablara casi de un final inminente para el padre de Felipe VI.
A nadie le pasó desapercibido que los amigos del exmonarca, que normalmente guardan silencio cuando lo visitan, hayan publicado instantáneas de su encuentro. Así lo hizo uno de sus periodistas de cabecera, Carlos Herrera, quien mantiene su fidelidad al rey a pesar de haberse quedado sin libro después de que Juan Carlos de Borbón prefiriera a la francesa para escribir sus recuerdos.
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"Como podrían comprobar, me encuentro excelentemente bien. Ya me gustaría tener 20 años, pero no los tengo", aseguró el padre del Rey Felipe VI en su reencuentro con Herrera, quien compartió en redes sociales una foto del exjefe del Estado sentado en silla de ruedas, con muy buen aspecto.
Fue Herrera quien propuso verse para tranquilizar sobre su estado: "Recibía tantas llamadas diciendo que el Rey estaba muy mal que le dije: '¿por qué no nos hacemos una fotografía y me cuenta cómo se encuentra?' Y eso fue lo que hicimos".

Juan Carlos I y Carlos Herrera.
"Me contó que se encuentra estupendamente. Tiene 88 años y ha sido un hombre muy castigado por las articulaciones, especialmente las rodillas. Su movilidad está bastante comprometida", explicó, añadiendo que Juan Carlos decidió aparecer en la foto en silla de ruedas: "No la utiliza siempre, solo a veces. Yo le llegué a proponer hacernos la foto en los sillones y me dijo: 'No, que se me vea tal cual estoy'".
"Tiene los achaques propios de la edad, pero quería transmitir a todas las personas que se han preocupado por su salud su agradecimiento y dejar a todo el mundo tranquilo", afirmó el periodista, rematando: "Con 88 años y dificultad para moverse, se sigue subiendo a un barco porque es su pasión".
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La visita de Carlos Herrera no sorprendió a nadie, pero sí lo hizo la de José María Aznar. El expresidente del Gobierno acudió a Abu Dabi a ver a don Juan Carlos justo unos días después de que su nombre apareciera en los famosos documentos de Jeffrey Epstein.
"Sequerón"
Sin embargo, lo que más llama la atención es la defensa de Aznar de la figura de Juan Carlos. Aznar fue su Jefe de Gobierno entre 1996 y 2004, y para la historia de los cotilleos institucionales quedó la pésima relación que tuvieron ambos. Era conocido que sus caracteres no eran complementarios, y Juan Carlos hacía saber en privado, y no tan en privado, que echaba de menos al predecesor de Aznar, Felipe González.
“Bigotes”, “Sequerón” o “sieso” eran algunos de los motes con los que el monarca bautizó a su presidente del Ejecutivo. En ocasiones, las tensiones entre ellos llegaron a hacerse evidentes, como ocurrió en una Cumbre de líderes iberoamericanos. En la misma se hizo patente la cercanía entre el rey español y Fidel Castro. Cuando el dictador cubano preguntó al estadista español cuándo visitaría la isla, Don Juan Carlos dejó claro que el Gobierno no se lo permitía. Aznar fue más frío y seco y, ante un corrillo de prensa, aseguró que “no tocaba” ese viaje.
Prueba de la frialdad entre Zarzuela y Moncloa en esos años es que don Juan Carlos no ofreció un título nobiliario al presidente al salir de Moncloa, como había hecho con los tres precedentes. A partir de ahí, y tal vez para no evidenciar el desprecio, se dejó de seguir la tradición de ofrecer un título al presidente saliente.
También se evidenció esa lejanía cuando, durante los últimos meses de 2003, Zarzuela gestionó cómo hacer público el compromiso de Felipe de Borbón y Letizia Ortiz sin contar con el presidente del Gobierno, quien se enteró poco antes que el resto de los españoles.
Por si fuera poco, tampoco las relaciones entre doña Sofía y Ana Botella fueron cercanas. En Zarzuela se veía con cierto recelo el exceso de protagonismo de la primera dama del PP, que en alguna ocasión asistió a actos donde tradicionalmente solo acudía la reina.
En cualquier caso, la visita de Aznar a Abu Dabi evidencia que actualmente les unen más cosas (o más enemigos) de las que les separan.