Casa Real diseña una operación ‘anti Pablo Iglesias’ para salvar el futuro de Leonor
Zarzuela no quiere dejar nada a la improvisación. La vista está puesta en el próximo mes de septiembre. La Princesa tendrá que iniciar, tras su paso por el Ejército, su etapa universitaria y eso ocupa y preocupa en Palacio.

La Princesa Leonor durante los últimos Premios Princesa de Asturias.
En el Palacio de la Zarzuela se gesta una decisión que podría definir no solo el destino de una princesa, sino el pulso de una nación dividida. La Princesa Leonor, heredera al trono, emerge de su rigurosa formación militar en la Academia General del Aire de San Javier, lista para adentrarse en el laberinto de la educación superior. Tras dos años en el UWC Atlantic College de Gales, donde cursó el Bachillerato Internacional, y un periplo por las academias de la Armada y los Ejércitos de Tierra y Aire, su regreso a Madrid se perfila como un movimiento calculado.
Pero no uno cualquiera: la Casa Real, con su mirada fija en el equilibrio y la estabilidad, apunta a una universidad pública en la capital, posiblemente complementada con una especialización internacional en Europa o Estados Unidos, emulando el camino de su padre, el Rey Felipe VI.
Felipe, en su juventud, navegó por las aulas de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), donde se licenció en Derecho antes de cruzar el Atlántico hacia un Máster en Relaciones Internacionales en Georgetown. Leonor, con un eco familiar en su trayectoria —desde el Colegio Santa María de los Rosales hasta su entrenamiento militar en el Ejército más globalizado que el de su progenitor—, parece destinada a seguir esa senda.
La UAM despunta como la opción predilecta, no solo por el linaje real que la impregna, sino por su excelencia académica y una proximidad estratégica: apenas diez minutos en coche separan su campus del refugio palaciego de la Zarzuela. Recientemente, los Reyes Felipe y Letizia visitaron su Facultad de Derecho para homenajear al profesor Francisco Tomás y Valiente, víctima de ETA hace tres décadas, un gesto que subraya los lazos profundos entre la institución y la monarquía.
Imaginemos a Leonor inmersa en un doble grado de Derecho y Ciencia Política y Administración Pública —cinco años de intensidad académica— o en un programa de Ciencia Política con mención en Gobierno y Dirección Pública, de cuatro años. Estas opciones, diseñadas para forjar líderes, encajan como un guante en el perfil de una futura jefa de Estado. Pero detrás de esta elección late un pulso invisible: el deseo de la Casa Real de mantenerla en Madrid, pero a salvo de las tormentas ideológicas.
Aquí entra en escena la Universidad Complutense de Madrid (UCM), un coloso académico líder en Derecho según rankings como Times Higher Education. Fue allí donde la Reina Letizia se formó en Ciencias de la Información, y donde la Infanta Cristina se convirtió en la primera Infanta con título universitario en Ciencias Políticas, en 1989. La Complutense ofrece tentadoras propuestas: grados en Derecho con dobles titulaciones internacionales, como con la Sorbona de París o el Bachelor of European Studies.
Sin embargo, sus pasillos resuenan con ecos de polarización. Altamente politizada por la izquierda, la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología en el campus de Somosaguas se ha convertido en un bastión de figuras como Pablo Iglesias, ex líder de Podemos, quien se reincorporó como profesor en septiembre pasado. Junto a él, orbitan nombres como Juan Carlos Monedero, profesor titular de Ciencia Política, y otros como Carolina Bescansa o Íñigo Errejón, vinculados a este ecosistema ideológico que germinó el propio Podemos. La Casa Real, consciente de estos vientos, opta por alejar a Leonor de este vórtice, priorizando la neutralidad.
No es casualidad que otras alternativas, como la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), con su enfoque internacional y grados en inglés —Derecho con Estudios Internacionales, o dobles en Derecho y Ciencias Políticas o Economía—, queden en segundo plano. Su campus en Getafe, aunque prestigioso y con notas de corte exigentes, no ofrece la misma cercanía ni el peso histórico.
Las universidades privadas, son descartadas de plano: la Corona rehúye cualquier percepción de elitismo, aunque la Infanta Sofía haya optado por el Forward College en Lisboa.
Leonor representa el futuro de una monarquía que busca reinventarse. Lejos de los focos rojos de la Complutense, en la serena UAM, podría forjarse no solo una abogada o politóloga, sino una soberana equilibrada.
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