El verdadero 'chico Almodóvar': Fernando Iglesias, el amor discreto del cineasta más internacional
El director manchego regresa a los cines con su película número 24, una obra que invita a reflexionar sobre los límites éticos del cine. Al mismo tiempo, mantiene intacta una relación sentimental de más de dos décadas basada en la independencia y el hermetismo.

Fernando Iglesias y Pedro Almodóvar en Ibiza.
Pedro Almodóvar vuelve a la primera línea con el estreno de Amarga Navidad, su película número 24, que ha llegado a los cines este 20 de marzo. Rodada entre Madrid y Lanzarote, la cinta plantea una reflexión sobre los límites éticos de los cineastas al utilizar el dolor ajeno como material creativo. Lo hace a través de Raúl, un director de cine interpretado por Leonardo Sbaraglia, en una de las pocas ocasiones en las que el manchego sitúa a un personaje de su oficio en el centro del conflicto y, además, como antagonista.
Fiel a su universo, el director ha vuelto a rodearse de algunas de sus actrices de confianza, como Rossy de Palma, Aitana Sánchez-Gijón o Milena Smith, a las que se suman nuevas incorporaciones como Vicky Luengo y Amaia Romero. Un reparto que refuerza una filmografía marcada por la presencia de personajes femeninos complejos, una constante que hunde sus raíces en la propia biografía del cineasta.
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Nacido en Calzada de la Calatrava (Ciudad Real) a finales de los años cuarenta, Almodóvar creció en un entorno donde las mujeres desempeñaban un papel central. Tras instalarse en Madrid en su juventud, trabajó durante años en Telefónica mientras se empapaba del ambiente de la Movida madrileña, una etapa clave en su desarrollo creativo. Su salto definitivo llegó con títulos como ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, aunque sería Todo sobre mi madre la que le otorgaría el reconocimiento internacional y el Oscar, galardón que repetiría más tarde con Hable con ella.
A lo largo de su carrera, ha contado con nombres imprescindibles del cine español como Penélope Cruz o Javier Bardem, y ha consolidado su producción a través de El Deseo, la compañía que fundó junto a su hermano Agustín Almodóvar, figura clave en su vida personal y profesional.

Pedro Almodóvar, con el premio Unión de Actores.
Más allá de los focos, el director ha mantenido siempre una férrea discreción sobre su vida privada. Desde 2002 comparte su vida con Fernando Iglesias Más, a quien conoció en una fiesta. Su relación, sólida y alejada del ruido mediático, se ha prolongado durante más de dos décadas bajo una premisa poco convencional: no vivir juntos.
Esta decisión, que encaja con el modelo de parejas LAT (Living Apart Together), responde a la filosofía de Almodóvar de preservar la independencia individual dentro de la relación. De hecho, incluso cuando coinciden en rodajes o viajes, ambos optan por alojarse en habitaciones separadas. Una fórmula que, lejos de debilitar el vínculo, ha reforzado su estabilidad.
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Fernando Iglesias, exjugador de baloncesto, modelo y actualmente fotógrafo, también ha mantenido una relación tangencial con el cine. Ha participado con pequeños papeles en varias películas del director, como Hable con ella, La mala educación, La piel que habito, Los abrazos rotos o Dolor y gloria, siempre desde un discreto segundo plano.
Quienes conocen al entorno del cineasta destacan el papel calmado y ajeno a cualquier interés de Iglesias, subrayando que su presencia ha sido clave en el equilibrio personal de Almodóvar. Mientras tanto, el director continúa llevando una vida que él mismo define como “monacal”, centrada en la creación y rodeado de un círculo íntimo de confianza.
Entre estrenos, premios y una vida privada cuidadosamente blindada, Pedro Almodóvar demuestra que su historia personal, al igual que su cine, sigue guiándose por sus propias normas.