El enfado de Victoria Federica delante de su novio y Froilán el día de la "Resurrección" del Emérito
No se habla de otra cosa en los corrillos en las últimas hora que de la reaparición del Rey Juan Carlos acompañado de una parte muy determinada de su familia.

Victoria Federica junto a su novio, Jorge Navalpotro.
El Domingo de Resurrección en la Maestranza venía cargado de expectación por la reaparición de Morante de la Puebla, pero terminó convertido en un auténtico acontecimiento nacional: el regreso del Rey Juan Carlos a España, su primer viaje desde que estalló la guerra en Oriente Próximo entre Estados Unidos, Israel e Irán. Tras semanas refugiado en un hotel de lujo en Abu Dabi, el Emérito decidió que nada como una tarde de toros para volver a pisar suelo patrio.
Y, por supuesto, no lo hizo solo. A su lado, la Infanta Elena y sus nietos Froilán y Victoria Federica, esta última inseparable de su novio, Jorge Navalpotro, que ya se mueve en los planes familiares como si llevara toda la vida allí.
La entrada del Emérito en la plaza fue un pequeño terremoto emocional. Aplausos, vítores, gritos de “¡Viva el Rey!” y un insistente “vuelve, Juan Carlos, vuelve”. Él, sonriente y con la mano en el pecho, agradeció el cariño mientras avanzaba con cierta dificultad hacia su asiento, escoltado por una Infanta Elena que parecía disfrutar tanto del ambiente como de la devoción sevillana hacia su padre.
Dentro del coso, la escena se repitió: el público volvió a demostrar que el Rey sigue siendo recibido con entusiasmo, especialmente en un territorio tan taurino. La tarde, además, tenía ingredientes de sobra: la vuelta de Morante (que se llevó dos orejas) y la presencia de Roca Rey (a quien se relacionó sentimentalmente en su día con "Vic") y David de Miranda, con dedicatorias incluidas para el Emérito.
A la salida, el desfile de caras conocidas continuó. Victoria Federica, Froilán y Navalpotro abandonaron la plaza entre una multitud que les abrió un improvisado paseíllo. Fue entonces cuando llegó el momento viral: la influencer, caminando entre empujones y flashes, sufrió un traspiés que casi la manda al suelo. Por suerte, recuperó el equilibrio a tiempo, apoyada por su hermano, mientras su novio la seguía con cara de susto hasta que ella le confirmó, entre risas nerviosas, que estaba bien.
Lo que no pareció hacerle tanta gracia fue la situación en sí: al subir al coche, cerró la puerta con un portazo que dejó claro que el tropiezo no había sido precisamente su highlight del día.
La jornada también tuvo su lectura institucional: esta visita marca la primera vez que Juan Carlos I pisa España desde que Alberto Núñez Feijóo calificó de “deseable” su regreso definitivo. Y entre los asistentes, además de la familia real, se dejaron ver rostros como el alcalde José Luis Martínez-Almeida y Teresa Urquijo, que disfrutaron de la tarde como aficionados más.