Susanna Griso, guerra personal con Florentino Pérez: “La niña esta de la que habla…”
La estrella de Antena 3 no se corta. Critica abiertamente sobre las declaraciones del presidente del Real Madrid y desentierra el hacha de guerra contra el dirigente blanco.

Susanna Griso, en una imagen reciente.
La histórica comparecencia de Florentino Pérez tras el terremoto arbitral y mediático que sacude al Real Madrid ha dejado una frase que, lejos de apagarse, amenaza con perseguir al presidente blanco durante mucho tiempo. No fue un titular deportivo. Ni siquiera una referencia institucional. Fue apenas una expresión aparentemente menor, lanzada con desdén, casi con fastidio: “la niña esta”.
Y ahí estalló todo.
Porque la “niña” a la que se refería Florentino no era una becaria ni una aficionada exaltada. Era una periodista con más de dos décadas de experiencia. Una profesional curtida en ruedas de prensa, directos y entrevistas incómodas. Y eso fue precisamente lo que indignó este miércoles a Susanna Griso en pleno directo de Espejo Público, donde la presentadora dejó entrever que detrás de aquella frase hay mucho más que un simple calentón verbal.
La escena ha corrido como la pólvora en las redacciones madrileñas porque toca una fibra especialmente sensible: la relación histórica, compleja y muchas veces explosiva entre Florentino Pérez y determinados sectores mediáticos.
Y ahí aparece Susanna Griso.
Porque la presentadora de Antena 3 nunca ha ocultado su incomodidad con los modos del presidente madridista cuando siente cuestionado su poder. En privado, y en más de una ocasión, periodistas del entorno televisivo han descrito una relación fría, distante y marcada por la sensación de que Florentino distingue claramente entre medios “amigos” y medios “incómodos”.
Lo sucedido esta semana ha reactivado esa vieja guerra soterrada.
La frase concreta —“la niña esta de la que habla”— provocó estupor en los platós porque se interpretó como un intento de minimizar profesionalmente a una periodista simplemente por formular preguntas incómodas. Y ahí Griso no se mordió la lengua. La comunicadora recordó que se trata de una profesional veterana y dejó caer que ese tipo de comentarios revelan una determinada forma de entender el poder y la prensa.
En Atresmedia la escena no pasó desapercibida.
Algunos veteranos del grupo recuerdan que las relaciones entre el universo Florentino y ciertos programas de actualidad llevan años transitando entre la tensión y la desconfianza mutua. Especialmente cuando el foco abandona el césped y entra en terrenos donde el presidente del Real Madrid pierde el control absoluto del relato.
Porque Florentino Pérez domina como pocos las comparecencias preparadas, los escenarios institucionales y las entrevistas medidas al milímetro. Pero cuando aparecen preguntas fuera del guion, especialmente formuladas por mujeres periodistas jóvenes o rostros televisivos que no pertenecen al ecosistema deportivo clásico, el clima cambia por completo.
Y eso es precisamente lo que ha terminado convirtiendo el episodio en algo mucho más profundo que una anécdota.
En los pasillos televisivos muchos interpretan que el comentario de Florentino refleja una vieja cultura de poder todavía muy instalada en determinados ámbitos empresariales y deportivos españoles: la tendencia a desacreditar profesionalmente a quien incomoda reduciéndola a una cuestión de edad, tono o apariencia.
Susanna Griso no sólo defendía a una compañera. También estaba lanzando un mensaje directo contra cierta manera de ejercer la autoridad mediática desde los grandes despachos.
Y en el caso de Florentino, cualquier conflicto con periodistas adquiere inmediatamente otra dimensión.
No hablamos únicamente del presidente del club más poderoso del mundo. Hablamos de uno de los empresarios con mayor capacidad de influencia institucional, económica y mediática de España. Por eso cada gesto suyo se analiza al detalle. Y por eso esa frase, aparentemente menor, ha generado tanta incomodidad incluso entre sectores tradicionalmente próximos al madridismo.
En privado, varios profesionales de televisión reconocen que la reacción de Susanna Griso fue especialmente significativa porque rara vez entra de lleno en guerras personales. Cuando lo hace, suele ser porque considera que se ha cruzado una línea.