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Las ofensas de Pedro Sánchez a Leonor: la verdad del ‘odio’ de Doña Letizia al presidente

La relación entre Casa Real y el jefe del Ejecutivo ha tocado fondo. Comenzó con filtraciones y ataques encubiertos y ha derivado en una ruptura total, visible incluso ante el Papa León XIV.

Felipe VI y Letizia, en el acto institucional de la Constitución de 1978.

Felipe VI y Letizia, en el acto institucional de la Constitución de 1978.GTRES

David Lozano
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Durante la reciente visita del Pontífice a España, la Reina Letizia no dirigió ni una sola palabra ni una mirada a Pedro Sánchez. Ni en la recepción oficial, ni durante el besamanos en el Palacio Real. Un gesto deliberado y cargado de significado que no pasó desapercibido entre los presentes y que resume mejor que cualquier comunicado el estado actual de las relaciones entre Zarzuela y La Moncloa.

Esta frialdad no es un hecho aislado. Es el resultado de años de agravios acumulados, de un pulso constante en el que la Casa Real ha ido perdiendo la paciencia ante lo que considera un intento sistemático de desgaste por parte del Gobierno.

Todo empezó a finales de 2023, en un episodio que en Zarzuela aún recuerdan con especial indignación. En noviembre de ese año, Televisión Española —claramente controlada por Moncloa— filtró imágenes prohibidas de la Princesa Leonor con motivo de su cumpleaños, violando de forma flagrante el acuerdo de privacidad que existía con la Casa Real. No fue un error. Fue un aviso. Aquel incidente, y otros similares que se repitieron después, generaron una profunda indignación en Palacio. Por primera vez, la Corona sintió que La Moncloa no solo no respetaba sus límites, sino que los pisoteaba conscientemente. Ese fue el germen de una desconfianza que no ha dejado de crecer.

2024 marcó el punto de no retorno. La DANA que devastó Valencia en octubre-noviembre de ese año expuso las miserias de la relación. Mientras Sánchez abandonaba precipitadamente Paiporta ante el enfado de los vecinos, el Rey Felipe VI permaneció en la zona, recibiendo las quejas y el dolor de la gente. Moncloa no se lo perdonó. Según fuentes institucionales, Sánchez reprochó duramente al Monarca su presencia y actitud, y a partir de ese momento la ruptura se hizo casi oficial. Las filtraciones aumentaron, los ataques en TVE se intensificaron y la comunicación entre ambas instituciones se redujo al mínimo.

En 2025 la tensión se volvió descarada. Hubo desplantes protocolarios que en Zarzuela fueron interpretados como humillaciones directas a la Reina Letizia. Sánchez comenzó a saltarse el protocolo de forma evidente. Doña Letizia, por su parte, empezó a limitar al extremo cualquier interacción con él. El veto de la Casa Real a Begoña Gómez en determinados actos y la salida airada del presidente del Palacio Real tras el Desfile del 12 de Octubre fueron solo algunos de los capítulos más visibles de una brecha que ya era imposible disimular.

La Familia Real respondió con mayor cercanía al pueblo y gestos que en Moncloa fueron leídos como desafío: el Rey y la Reina multiplicaron sus actos en la calle, la Princesa Leonor ganó protagonismo y la Corona defendió con más firmeza su independencia frente a un Gobierno que, según Zarzuela, busca instrumentalizarla.

Y en 2026 todo ha estallado a la vista de todos. La “mirada asesina” de la Reina a Sánchez en un acto institucional, los cordones sanitarios, las ausencias estratégicas y, sobre todo, el absoluto desprecio visible durante la visita del Papa León XIV han dejado claro que la relación está prácticamente rota. Mientras el Santo Padre compartía un encuentro cálido y distendido con toda la Familia Real, Sánchez quedaba relegado a un segundo plano ante la gélida actitud de Doña Letizia.

En Zarzuela ya no se molestan en fingir. Consideran que Pedro Sánchez y su equipo han cruzado demasiadas líneas rojas: desde los ataques mediáticos a través de TVE, pasando por las amenazas veladas a la privacidad de Leonor y Sofía, hasta las diferencias políticas profundas con un Gobierno que se apoya en independentistas y Bildu. Felipe VI mantiene la corrección institucional, pero tanto él como la Reina han decidido que no están dispuestos a seguir haciendo de comparsas.

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