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Pedro Sánchez planea un mes y medio de vacaciones para ‘huir’ con Begoña Gómez

El presidente, acorralado por la corrupción y causas judiciales que afectan a su partido, a su Gobierno y a su familia, baraja tomarse un amplio periodo estival de hasta 5 semanas

Camión 'Oficina de Begoña. La Moncloa S.L.' frente a los Juzgados de Plaza de Castilla,

Camión 'Oficina de Begoña. La Moncloa S.L.' frente a los Juzgados de Plaza de Castilla,Europa Press

David Lozano
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Pedro Sánchez prepara unas vacaciones que podrían convertirse en las más largas desde su llegada a La Moncloa en 2018. Según la información publicada por Vozpópuli, el presidente del Gobierno baraja una pausa de cerca de cinco semanas, un periodo durante el cual ni siquiera está previsto reunir al Consejo de Ministros, una circunstancia poco habitual en una legislatura marcada por una sucesión constante de crisis políticas.

La decisión llega, además, en el momento más delicado para el Ejecutivo y para el PSOE de los últimos años. Las investigaciones judiciales que afectan a personas de su entorno político y familiar, unidas a la presión parlamentaria y al desgaste interno del partido, han convertido el inicio del verano en un escenario especialmente complicado para el Gobierno.

Por ello, en los círculos políticos ya hay quien interpreta que estas largas vacaciones suenan más a una forma de tomar distancia de una tormenta que no deja de crecer que a un simple descanso estival. La acumulación de frentes abiertos hace que el calendario elegido por Sánchez no pase precisamente desapercibido.

En el plano familiar, el foco continúa situado sobre su esposa, Begoña Gómez, investigada judicialmente en un procedimiento que sigue su curso, mientras que su hermano, David Sánchez, ha estado también inmerso en un proceso judicial que ha incrementado la presión mediática sobre el entorno del presidente. A ello se suman los diferentes casos e investigaciones que afectan a cargos o antiguos responsables vinculados al PSOE y al Gobierno, alimentando una sensación de desgaste que la oposición aprovecha para intensificar sus críticas.

Desde la oposición consideran que el Ejecutivo atraviesa una de sus etapas más difíciles y sostienen que el presidente intenta ganar tiempo mientras se suceden las noticias relacionadas con los distintos procedimientos judiciales. Desde el Gobierno, por el contrario, se insiste en que existe una estrategia de desestabilización política basada en la judicialización de la vida pública y se reivindica la presunción de inocencia de las personas afectadas.

Lo cierto es que el calendario previsto llama la atención. Desde 2018, Pedro Sánchez ha mantenido una intensa agenda institucional incluso durante los meses de verano, convocando reuniones y consejos de ministros cuando la actualidad lo requería. En esta ocasión, sin embargo, el horizonte dibuja una desconexión mucho más prolongada.

La coincidencia temporal con el complicado escenario político no hace sino alimentar las especulaciones. Mientras el Gobierno afronta una presión creciente y el PSOE intenta contener el impacto de las distintas polémicas, el presidente prepara un periodo de descanso que se acerca al mes y medio y que muchos ya interpretan como una retirada estratégica en pleno temporal político.

Porque, más allá del legítimo derecho de cualquier presidente a disfrutar de sus vacaciones, el contexto convierte esta pausa en un movimiento cargado de simbolismo. Y en política, muchas veces, el calendario también envía mensajes.

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