¿P. Sánchez o G. Page? El PSOE busca salida a una crisis creciente y el relevo ya no es tabú
Los sondeos internos de Ferraz indican que Zapatero, Ábalos y Leire Díez generan más rechazo entre los votantes socialistas que los propios procedimientos judiciales que afectan al entorno del Gobierno.

Emiliano Garcia Page, junto a Pedro Sánchez, en la visita del Papa León XIV
Uno de los referentes del PSOE que sigue sobreviviendo a la mayoría sanchista es el vasco Eduardo Madina, que ha incendiado el debate sobre la peligrosa situación del PSOE tras un inesperado elogio a Emiliano García-Page, el barón castellano-manchego al que las encuestas sitúan como ganador de las próximas autonómicas en mayo de 2027.
El presidente García-Page, que sigue pidiendo al presidente Sánchez el adelanto de las generales para evitar un descalabro masivo en las municipales de 2027, es el único referente institucional que podría tomar (llegado el caso) las riendas del Partido Socialista durante un período de interinidad hasta el Congreso ordinario del PSOE de 2028.
Tanto los dirigentes de la mayoría orgánica actual como los renovadores del PSOE sólo ven una alternativa a Sánchez en el caso de que las causas judiciales en marcha desemboquen en una imputación del presidente del Gobierno y hagan inviable que Pedro Sánchez se mantenga en La Moncloa. La alternativa es Emiliano García-Page.
Illa, único activo del PSOE sanchista
Actualmente, el único activo del PSOE “sanchista” tras el descalabro del expresidente Rodriguez Zapatero, es el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, que representaría –llegado el caso- la continuidad del proyecto que lidera Pedro Sánchez en el PSOE.
Sobre el papel, Illa sería un candidato con posibilidades, muy respetado y apoyado por una clara mayoría orgánica; pero, en la práctica, sería imposible que el máximo representante del PSC llegara a dirigir el PSOE, tratándose -como se sabe- de formaciones afines y fraternales, pero –al tiempo- distintas política y jurídicamente.
España
Salvador Illa será la pieza clave para decidir el futuro de un PSOE sin Pedro Sánchez
Ricardo Martín
Fuentes cercanas a Ferraz consideran “fantasioso” que Sánchez tenga que dejar la presidencia del Gobierno por la presión de la Justicia, y descalifican la propuesta (cada día más apoyada en el conjunto del PSOE) de que Sánchez adelante las generales para no perjudicar con su continuidad en La Moncloa las expectativas de los candidatos socialistas a ayuntamientos y autonomías.
En el PSOE reconocen que García-Page es un ganador, mientras Sánchez gobierna, pero pierde todas las elecciones a las que se presentan él y sus candidatos. El problema es que pasar del sanchismo a García-Page es un movimiento demasiado brusco para un electorado socialista que en estos momentos respira por la izquierda y está cómodo con las alianzas trabadas con la extrema izquierda y los secesionistas.
En un escenario en que Sánchez no pudiera respaldar a los candidatos socialistas en el ámbito autonómico y municipal, ¿quién asumiría ese papel? El dirigente más cualificado es, sin duda, Emiliano García-Page, pero la resistencia de un muy amplio porcentaje de socialistas supondría una fractura de enorme calado que el PSOE no puede permitirse.
Si se consuma el apartamiento de Sánchez por “vía judicial”, el PSOE podría verse huérfano de liderazgo nacional a pocos meses del siguiente ciclo electoral.
Los renovadores siguen tapados
La situación de incertidumbre que viven los socialistas ha contagiado a los renovadores, que no se deciden a levantarse como opción orgánica frente a Sánchez. De momento, no contemplan siquiera constituirse en corriente orgánica, una opción permitida por los actuales estatutos del PSOE.
Por el momento, los críticos se mantienen vigilantes ante los acontecimientos judiciales, y proyectan sus aspiraciones a la previsible derrota de Sánchez el próximo año. Portavoces de los renovadores consideran un desafío extraordinario tener que levantar las opciones de un partido –el PSOE- que podría quedarse cerca del 20% del voto nacional según sus cálculos.
La desafección creciente al PSOE por Ábalos, Cerdan, ZP y Leire
Del análisis de recientes trabajos demoscópicos sobre Gobierno y oposición se concluye que lo peor para el PSOE no son los casos de corrupción, que el electorado considera sistémicos tanto en el PSOE como en el PP. Lo destructivo para el electorado socialista, lo que va a poner a prueba su fidelidad a esa sigla, son las “joyas de ZP”, la cutrez de Santos Cerdán y la comisionista Leire Díaz y los escándalos machistas del exministro y exsecretario de Organización socialista, José Luis Ábalos.
Con este bagaje, el único argumento que puede justificar la fidelidad de una parte del electorado de izquierdas y de los socios de Gobierno es el “efecto VOX”; es decir, la convicción de que el PP va a compartir la gobernación de España con el partido de Abascal.
La mayoría de la sociedad española está muy implicada en el debate político, preocupada por la polarización y la evidencia de que Sánchez pende para su continuidad del “hilo judicial”. En septiembre, tras la catarsis del mundial de fútbol, las vacaciones de agosto y la evolución de los casos judiciales que afectan al presidente del Gobierno, se verá si el electorado está reforzando a VOX a costa de una hegemonía del PP cada día más en vilo.
Es evidente que el PSOE juega a fondo la baza de que los populares tengan que incorporar al gobierno que salga de las generales a ministros de VOX, un escenario que facilitaría a los socialistas su labor de oposición, a expensas –eso sí- del crecimiento de fuerzas regionalistas de ultraizquierda, que competirán con el PSOE en bastantes territorios.