La foto polémica del Papa tiene daños más graves de lo esperado para el Rey Felipe
La cosa ha ido a mayores y lo que parecía una simple “reprimenda protocolaria” se puede convertir en una nueva brecha en las relaciones de la Familia Real.

)El Papa bendice la Torre de Jesucristo junto a los Reyes Felipe VI y Letizia.
El Rey Felipe VI pensó que la conversación con su madre y sus hermanas serviría para cerrar un episodio que consideraba especialmente incómodo para la Casa Real. El monarca trasladó su malestar por la difusión de las fotografías tomadas durante la audiencia con el Papa León XIV convencido de que era necesario dejar clara su posición y evitar que una situación similar volviera a repetirse. Sin embargo, lejos de apagar el incendio, la reprimenda ha terminado provocando una crisis familiar de mayor calado.
Según ha podido saber ESdiario, el enfado no ha quedado en una simple conversación privada. Muy al contrario, la reacción del Rey ha provocado una profunda decepción en la Reina Emérita, que no comparte en absoluto el criterio de su hijo sobre lo sucedido y considera desproporcionada la regañina por unas imágenes que, desde su punto de vista, reflejaban únicamente un encuentro familiar y de profundo significado personal.
Fuentes conocedoras de la situación aseguran a ESdiario que es precisamente Doña Sofía quien, por el momento, ha decidido tomar distancia. La relación entre madre e hijo atraviesa ahora uno de sus momentos de mayor frialdad de los últimos tiempos, hasta el punto de que la Reina Sofía habría optado por romper el contacto mientras persista el malestar generado por este episodio.
La situación resulta especialmente incómoda dentro de Zarzuela. Aunque cada uno mantiene su propia agenda institucional y personal, la convivencia en numerosos espacios y la coincidencia habitual en determinados actos hacen difícil ocultar una tensión que ya es conocida en el entorno más próximo de la familia.
Pero la consecuencia más inesperada de esta crisis es que Doña Sofía ha encontrado el respaldo absoluto de sus hijas. Las Infantas Elena y Cristina consideran igualmente injustificada la reacción de su hermano y han cerrado filas con la Reina Emérita, formando un frente común que complica todavía más cualquier intento de reconducir la situación en el corto plazo.
Paradójicamente, el desencuentro llega cuando las relaciones entre Felipe VI y sus hermanas habían experimentado una notable mejoría. Después de años marcados por la distancia institucional y por las consecuencias derivadas del caso Nóos, en los últimos meses se había producido un acercamiento discreto pero evidente. La presencia compartida en distintos acontecimientos familiares y la recuperación de una comunicación más fluida hacían pensar que las heridas comenzaban a cicatrizar.
Sin embargo, la polémica generada tras la visita del Papa León XIV ha vuelto a alterar ese delicado equilibrio. Lo que inicialmente parecía una simple llamada de atención por parte del Rey ha terminado convirtiéndose en un conflicto emocional que amenaza con reabrir viejas heridas dentro de la familia.
En Zarzuela existe ahora una preocupación añadida: que el distanciamiento se prolongue en el tiempo y termine afectando a la imagen de normalidad que la institución ha intentado proyectar durante los últimos años. Nadie esperaba que unas fotografías desembocaran en una crisis de estas dimensiones, pero la realidad es que el episodio ha dejado un ambiente de evidente incomodidad en el entorno de la Corona.
Felipe VI pretendía zanjar una polémica. El resultado, según ha podido saber ESdiario, ha sido exactamente el contrario: una fractura familiar en la que su madre y sus hermanas han decidido mantenerse unidas frente a una regañina que consideran tan inesperada como injusta y que, al m
Chismógrafo
Bronca sin precedentes del Rey Felipe a Doña Sofía y a las Infantas Elena y Cristina
David Lozano