Irene Rosales rebaja el drama sobre la ruina de Cantora y evita la polémica
La colaboradora califica de "normal" el rápido deterioro de la finca y prefiere no opinar sobre el mensaje romántico de su exmarido a su nueva pareja.

Irene Rosales
Irene Rosales ha decidido romper su silencio en una semana de absoluto revuelo mediático por las impactantes imágenes de abandono de Cantora. La que fuera residente de la propiedad junto a Kiko Rivera ha ofrecido un análisis puramente doméstico y alejado de las teorías conspirativas que circulan por los platós de televisión. Aunque admite el fuerte golpe visual del reportaje, ha querido desmitificar la situación con un mensaje contundente: "Yo creo que se le está dando mucho bombo". Para la andaluza, la degradación del inmueble no responde a una estrategia malintencionada, sino al desgaste lógico de una estructura de grandes dimensiones que ha quedado deshabitada.
La colaboradora argumenta que el declive material de una edificación de ese calibre es inevitable cuando deja de recibir el mantenimiento diario que requiere. "Es lo normal cuando dejas una casa, y además una casa que ha sido muy vivida", ha justificado, desmontando la narrativa de un descuido intencionado o vengativo por parte de Isabel Pantoja. A su juicio, una vivienda de esas características "en unos meses se echa abajo" si no se trabaja en ella, por lo que se niega a buscar culpables en lo que considera un simple proceso natural de abandono inmobiliario.
Una frontera emocional muy clara
A pesar de su intento por normalizar la situación, Rosales no oculta que contemplar las estancias vacías y descuidadas le ha removido vivencias personales del pasado. Recordando los años en los que formó parte activa del clan familiar, reconoce que la actual estampa desoladora choca frontalmente con la rutina que ella misma presenció entre aquellas paredes. "Al final es una casa que ha sido muy vivida y que yo he estado ahí y la he visto llena de vida. Verla así impacta mucho", ha confesado, estableciendo un claro contraste entre el esqueleto arquitectónico actual y la finca repleta de celebraciones de antaño.
No obstante, ha querido trazar una línea muy nítida respecto a su implicación emocional actual con la propiedad y con la familia de la tonadillera. "Estoy segura de que los bonitos recuerdos se los han llevado ellos y ya está.”, ha afirmado con desapego. Con estas palabras, la exmujer del DJ deja claro que considera ese duelo un asunto ajeno que pertenece por entero a los hijos de la cantante, confirmando que ella pasó página de manera definitiva hace mucho tiempo.
El otro gran frente de la jornada era conocer su reacción ante la reciente y pública declaración de amor que Kiko Rivera le dedicó a su actual pareja, Lola García, en mitad de la tormenta familiar. Ante la insistencia de los reporteros por conseguir una respuesta controvertida, Rosales ha optado por un portazo elegante y sumamente contenido para evitar cualquier tipo de réplica en los titulares. "Es que yo no tengo nada que ver ahí. Me parece muy bien", ha zanjado de forma tajante, manteniéndose firmemente al margen del ruido mediático.